Todos los seres humanos tenemos una niñez en donde los recuerdos suelen ser escasos, o por lo menos no tienen los matices de razonamiento que son los que se dan con la madures, sin embargo estos tiempos son increíblemente maravillosos, por ser esta una realidad es que mimo como nadie el cobre de mis recuerdos , y de ellos comenzare por aceptar que no tenía ninguna idea de lo que se necesitaba para que la comida este sobre la mesa, pues siempre el desayuno estaba listo, el pan y el queso, siempre juntos, la mantequilla si había en ocasiones no me era indispensable, de jugos no me acuerdo, de fruta tampoco, de embutidos no creo que habían en el país ni la menor idea, lo que si había era leche en abundancia, y quesos siempre como parte del centro de mesa, y claro no faltaba la navaja del abuelo o de mi padre para hacer raciones que se nos entregaban, el café era de esencia y el pan con sabor a vecindad , con cuatro puntas, dorado y caliente, se traía de la tienda que estaba en la misma casa. En este escenario de infancia, lo único que me preocupaba es que mis amigos estén prontos para ir a jugar. Jesús puntualizaba: “dejad que los niños se acerquen a mi” palabras que son el resumen de la conducta humana que permite acercarse a lo que el creador espera de sus hijos, los únicos seres que entran por curiosidad en el alma de los otros sin que exista distancias de ningún tipo, son los niños.
Por esta realidad , los recuerdos de mi niñez son encantadores, alegres y simples, además, la distancia entre el patio mi casa con el patio de mi escuela era apenas de treinta centímetros de adobe en el ancho y posiblemente tres metros en la altura, por este escenario , es que fácilmente, con los primeros sonidos de una vieja campana de hierro, recogía con apuro los cuadernos, y a la segunda campanada ya estaba sobre una banqueta de cemento del patio principal, recibiendo los rayos del sol de las mañanas de mi tierra natal, seis o siete niños de pie, sobre la banqueta, seguramente todos del primer grado, que milagro y que armonía, todos éramos iguales , seguramente los de la banqueta eran todos mestizos, sin embargo debo reconocer y recordar con infinita nostalgia, que a nadie se le ocurrió en todos los años que pase en la escuela Luis Felipe Borja, marginar a los compañeros como indios o como negros, esto no existió jamás en mis tiempos, todos simplemente eran compañeros de banca, de juegos ,de borrador , de lápiz, de plumero , de tinta, la única diferencia sin ser significativa eran los carriles, algunos tenían con hebillas y estructura de madera y forrados de cuero , otros simplemente traían sus útiles y el libro “semillitas” en bolsitas de tela azul cuando nuevas y plomas por el uso un poco más tarde, que yo recuerde nunca me dieron carril. Y tampoco recuerdo como llevaba mi libro o mis útiles, reconozco que debe haber sido un desastre, sin ningún cuidado, botados al descuido en cualquier lugar, para seguir con el juego que es lo que me importaba.
Los amigos de mi niñez se identifican por lo que aportaban para mis aventuras, los que vivían al frente, jugaban a las bolas, al pique, la pared de la casa de mi abuelo servía como piedra de toque, la vereda empedrada con los caminos que ya conocíamos, la casa de los Mancheno la conocía más que a la mía, tenían patio donde jugar , eran muchos más los niños y había también niñas, el vecino de ellos tenía una pared sobre la que se trepaban las moras, y de vez en cuando uno que otro chamburo, y claro el hermano mayor de los hijos del señor que arreglaba los zapatos era un cazador innato, las proteínas que tiene la carne la conseguía con una catapulta con horcón de madera, tenía una puntería envidiable, no había gorrión que se le resista, era realmente el joven que con orgullo tenía la costumbre de regresar con sus trofeos de cacería amarrados a la cintura, diez o más pajaritos que luego eran el menú de carne en la mesa de familia, mis otros amigos eran los de la escuela, con dos en especial jugaba todos los días, Arturo Almeida y el Gordo Ayala, los dos eran y son los que compartieron mis horas de juego, con Arturo además compartíamos unas picardías infantiles que me llaman la atención sesenta y un años más tarde, nos disputábamos en el primer grado a la hijita de la profesora, era nuestra enamorada, claro nosotros teníamos esas ilusiones, ella jamás, una de algunas, teníamos otras conforme avanzamos en los grados, esta etapa de mi vida es realmente hermosa, que tuvo su ruptura cuando por alguna razón de familia nos trasladamos a Quito, llegue al quinto grado de escuela , de los profesores laicos pase a los de sotana negra ,misa todos los días, sacerdotes salesianos de profesores, la mitad polacos , los otros nacionales, y en alguna materia un profesor sin sotana, mi madre intento en este escenario llevarme a la sotana, hubo una entrevista con el padre director y al final un bombón de recompensa, mis respuestas no le convencieron, no le servía para el seminario.
¿Qué cosas cambiaron en mi vida con el cambio de cantón y de casa?, casi todo, ya no eran unos pocos niños, eran muchos, además había mucho más grandes, y también colegio técnico, había internado, talleres con tornos y muchas otras cosas, la escuela ya no estaban cerca, para llegar había que caminar quince cuadras y regresar otras tantas, lo novedosa para mi, era que al final o trimestralmente nos entregaban las libretas de calificaciones, nunca me parecieron buenas, había otros niños que tenían sin ser vanidosos mejores notas que las mías, no recuerdo si había bomberos,(notas menores a lo requerido como aprobación) lo que si se mantuvo como habito bueno, era la costumbre de mantenerme atento a lo que el profesor decía,. En una de esas clases mi profesor de alguna materia en el quinto grado, nos relataba, o nos contaba, que con otro amigo fundaron una estación de radio, era locutor , pero el amigo de toda la vida, profesor como el , con argucias y muchas artimañas se quedo con la emisora, y claro este recuerdo es inolvidable porque mi profesor tenía todas las razones del mundo para quejarse de la corrupción y sus mil maneras de presentarse, las personas honradas no tienen espacio, el fue uno de ellos , estoy seguro que debe haber tenido una vida con necesidades seguramente, pero con una honestidad a toda prueba, el que se quedo con la emisora años más tarde llego a ser alcalde y allí pude gritarme a mi mismo que mi profesor, no solo que nos dibujo la imagen de un personaje con audacia y viveza criolla, con alto grado de corrupción en sus entrañas, cuando fue autoridad municipal, fruto de tener un medio de comunicación con las masas, y con programas de bromas y parranda, con una que otra utilización de la desgracia humana, para colectar ayudas para los damnificados, , ayudas que nadie cuantificaba o controlaba, pero que dejaban una sombra de caridad cristiana, fue el método para crecer y triunfar. También recuerdo a mi hermano que cursaba el tercer año en el mismo colegio, era el cirquero de los minutos de recreo, como los que se presentan ahora en las calles, con habilidad increíble andaba de manos por todos los espacios, subía y bajaba por todas las gradas , nadie podía imitarle, y en el caballete eran para él su potro conocido, ágil, hábil y sobre todo para mi, fue una ganancia, comenzó a ponerme en alguno de sus juegos.
Terminada la primaria por razones económicas que tenían mis padres ,me encontré dando exámenes para ingresar al Colegio Normal Juan Montalvo, ya no había presupuesto para pagar las mensualidades, y los colegios y escuelas regentadas por los sacerdotes o monjas, tienen que rendir cuentas y buenas a al vaticano y a sus comunidades, con la misión se dice, de que esos dineros sirvan para otros pueblos más necesitados y mucho mas pobres, el cobro de la pensión es como cualquier otro negocio del mundo, van desde l a llamada de atención, pasando luego por la amenaza y por ultimo con la famosa expulsión, estos tres pasos sigue llamándose caridad cristiana.
En el colegio Montalvo sin saber ni cómo ni porque, me encontré sentado en una tapia, en los primeros días de clases en el mes de Octubre ,con jóvenes alumnos apoyando una huelga que tenía algún pretexto que nunca nadie supo de que se trataba, lo que si recuerdo es que con pocos centavos recogidos en una bandera, comenzaron a comprar pan y guineos, un pedazo de queso tal ves, y no sé si algún tipo de refresco, pasado el mediodía, baje a la piscina , estaba a medio llenar, cientos de jóvenes estaban sobre los muros gritando consignas contra el régimen, contra todos, y contra todo, MEJIA,MONTALVO ,MONTUFAR, viva la huelga, a las catorce horas hubo ruidos de sables , de caballería, la policía iniciaba sus movimientos, se agudizaron los gritos, la tarde era soleada y tranquila y nos permitía estar a gusto en las aguas heladas de la piscina del cuento, de pronto una ráfaga de metralla enmudeció las gargantas y paralizo los cuerpos, gritos de dolor y rabia rompieron la tarde y también los muros, esa es la salvaje forma de silenciar reclamos, los jóvenes junto a sus cuadernos eran los mejores blancos de balas asesinas, la confusión es la respuesta con lo que no se conoce , con algunos jóvenes nos refugiamos en un cuarto de implemento s de la piscina , en la oscuridad porque n o había ventanas se escuchó el grito de dolor y rabia de algún buen compañero, “mataron al Isidro” esta muerto alla afuera, salgamos para salvarle, los más aguerridos y grandes salieron del refugio improvisado, y comenzaron a llevar el cadáver de una huelga sin nombre, el monopolio de la violencia había cobrado su cuota de sangre, ningún reproche entre los de la policía, ni entre los guardaespaldas , ni entre los corifeos del gobierno de turno, el poder estaba rescatado, el presidente defendido, el honor salvado junto con el botín, se necesitaban más días para seguir el saqueo, de los felones de siempre, clausurado el colegio hubo que esperar hasta Enero para su apertura, se me había quedado marcado para toda la vida las escaleras de ingreso al colegio después del primer descanso, tres o cuatro gradas mas arriba, un cadáver boca arriba empapado de sangre, los sueños truncados , una familia con luto, se murió un Guerrero, esta era la juventud que reclamo en sus escritos el gran Juan Montalvo , jóvenes que hagan temblar a los tiranos, y hagan girar el mundo en dirección contraria a la de la corrupción y el vicio, cierto que es una utopía, pero debemos creer que si esta es la juventud, y existe, esto es posible, pero no y jamás deben matarla, aquí me di cuenta que los uniformes cobijan en sus filas gente que busca solo y solamente tapar de la mejor manera sus bajos instintos.
Cursando el cuarto curso, en el mes de Abril fui a la misa de la Iglesia Matriz de Machachi, estaba toda la familia, saliendo del rito, mi padre en acitud que constituye mi mas hermoso recuerdo apretó mi mano, lo hizo con fuerza, con un amor que solo esta escrito en el alma, no me dijo nada, o mas bien, creo que me entrego su todo, tres horas mas tarde la puerta de calle que abri, me dejo sin aliento, mio tio político me grito que mi padre estaba muy mal, y yo le conteste que no, que el estaba muerto, que razones me impulsaron a tener esta contestación fuera de lugar, talvez una sola, el perro de la casa a quien quería tanto, no dejo de aullar de manera estrana todas las horas antes de tan infausta noticia.
Con la perdida de mi padre, los escenarios cambiaron totalmente, especialmente el económico, desde allí se levanto un icono llamado Madre, le enfrento al mundo, a la sociedad, a la pobreza, a la incomprensión y porque no decirlo, al abandono que se produce con la palabra viuda, unos parientes de mi padre no dejo de regresar a ver la suerte de nuestro abandono, en actitud que reconozco y le lleno de gratitud nos cnsiguieron un techo, al que mi madre acomodo de la mejor manera, y también lograron con un pariente que era Diputado que entre a trabajar en mis tiempos de vacaciones en la Cámara de Diputados. Mi puesto fue de asesor de limpieza, asi comencé, escuchando los discursos y atendiendo lo que solicitaban los honorables, algunos no tanto, otros en cambio nobles y valientes, muchos de los cuales no hablaban nunca, excepto para decir si o no la moción del trato, en que se diferencia esa cámara con las asambleas nuevas o las cámaras de las últimas décadas, en mucho en cuanto a la calidad de algunos honorables de esas épocas, y en nada a que son comparaciones que no pueden hacerse, a los de esas épocas admire por sus intervenciones a pocos, a los de estos tiempos quizás a ninguno, o crecí yo, o son enanos todos.
Cinco años mas tarde , por haber sido uno de los pocos alumnos que fuimos testigos de este holocausto infantil, el inspector General de nombre Carlos Vega, me designo hacer un homenaje en la recordación de esa fecha sangrienta, me prepare, hice trazos de un discurso y frases en el papel de apoyo, debo haberle repasado mas de una vez hasta que llego el día, todo el colegio con uniforme de gala estaba escuchando, profesores y alumnos esperaban mi combativo discurso, debo haber hecho una presentación interesante, no lo sé, pero si recuerdo con nitidez, que mis manos estaban pegadas al cuerpo y no podía levantarlas por una extraña sensación de pesadez, sea lo que fuere, unas semanas mas tarde el Rector del Colegio sin ser yo Presidente del Comité estudiantil, me volvió a designar para presentar un saludo a un ex alumno montalvino que regresaba de Francia , a posesionarse como nuevo Ministro de Educación, el recibimiento era en el Aeropuerto y el discurso fue espontaneo, no recuerdo mucho lo que dije , pero los otros alumnos y una alumna del Colegio Femenino Manuela Cañizares que me había escuchado supo felicitarme y decirme meses más tarde que había estado muy orgullosa de mi , porque además era mi paisana.
Como todo tiene su final, el tiempo del colegio lo tuvo, antes de la graduación un compañero que estaba en comisión de servicio del Ministerio de Educación me aseguro que en los primeros días de Septiembre me acerque a su oficina y que el puesto de maestro de primaria en la Provincia de Morona Santiago, en la ciudad de Zamora me pertenecía. Graduado y con puesto en forma inmediata era la mejor noticia, realidad había que festejar hasta que se den las fechas, el festejo fue largo, juvenil y totalmente irresponsable, cuando fui para retirar mi nombramiento mi amigo no apareció, pero alguien me hizo saber que el nominado no era yo, era un compañero mío que tuvo un padre que conocía como se logran los puestos, era mi amigo también, recuerdo su nombre y su llamativa dorma de tener sucalzado, aumentado con tres centímetros de taco para tener más estatura, era y es, seguramente alguien con una estatura pequeña, eliminada de esa manera esta opción, no me quedo otra opción que ocupar mi tiempo disponible es una opción de estudio, mi titulo era de Bachiller en Ciencias de la Educacion , digo con sarcasmo , que fue una de mis primeras maestrías, pues bien, me Matricule en el sexto curso del Colegio Montufar, se aceptaban como validas mis conocimientos hsat el quito curso de la nueva opción , Bachiller en Físico Matemáticas, con este escenario comencé esta nueva formación que me obligo a igualar mis conocimientos es el área de Matemáticas , algebra no mucho, pero si Trigonometría, un buen amigo me ayudo a rápidamente cubrir estas deficiencias, la graduación ya no fue tan solemne, a la del Montalvo asistieron todos mis parientes, a la del Montufar tan solo mi hermano, con este título adicional alguien de mis vecinos por insinuación de mi madre, me llevo a dar una prueba en el Ministerio de Defensa para reclutarme como soldado, allí debo haber fallado todo, no se volvió a conversar del tema. En mis casi veinte años , con una madre viuda, con una hermana menor estudiando todavía, mi vida de trabajo no cuajaba todavía, reemplace como profesor eventualmente a mi tia y a otra persona conocida, la primera reconoció mi aporte, además fue muy pasajero, el segundo pensó seguramente que yo debía pagarle y agradecerle, se adelanto a los tiempos, según el , esta era una pasantía, asi las cosas llego el mes de Septiembre, en mi bitácora no se anotaba nada, ni siquiera los días tenían importancia, pero lo que no faltaba eran los pretextos y los amigos del canton querido, siempre aparecían o siempre les buscaba, en una tarde de cualesquier Lunes, fueron juntándose en la plaza de Santo Domingo, antes de regresar por estacionamiento del Cumanda a “Machachi Manta Tierra Santa”, un grupo de amigos, algunos teníamos residencia en Quito, digo mal , dormíamos en la Capital de la República, otros regresaban al cantón del cuento, sitio de reunión , como no podía ser de otra manera , los exteriores de un bar muy conocido de la época, de la plaza y de la bohemia, “El Palatino”, no era el lugar más adecuado para la oratoria, si resultaba excelente para juntar los recuerdos, para las nostalgias, inclusive para las lagrimas, dependía tan solo de la cantidad de botellas sobre la mesa y lo que se tocaba en los discos de la rocola en el fondo.
Entrando a mano derecha, creo que en la primera mesa nos acomodamos y comenzó la charla y los brindis, me encontraba entre ellos, además estaban, mi hermano que fue testigo de mi segunda graduación, dos hermanos Molina y tres hermanos Mancheno, en algún instante de las conversaciones sobre varias temas, Jaime René Molina me pregunto sobre que estaba pensando sobre mis estudios, y cuales mis expectativas, a sabiendas que la Universidad Central estaba clausurada por el Dictador de Turno, el loco de siempre, gobierno con los depredadores de siempre, mi respuesta, fue una mentira piadosa para conmigo mismo, voy a seguir Ingeniería en la Politécnica Nacional y estoy aceptado, Jaime Molina en cambio replico que con Hernán Mancheno habían comprado prospecto de ingreso al Colegio Militar Eloy Alfaro y que estaban preparándose para los primeros exámenes ocho días más tarde, a esta altura de la reunión los tonos de la conversación ya habían subido mientras el contenido de los vasos no dejaban de bajar y con mucha mayor rapidez que lo ocurrio con los primeros, mi hermano Aníbal tercio en la conversación, averiguo detalles y dijo” tengo un amigo que es Capitán Pagador de apellido Flores, el costo de lo que se necesite yo presto (única manera de atender los gastos, nadie más podía hacerlo) semejante compromiso con testigos de honor y lugar tan sagrado, lo que se dijo se cumple, junte papeles y puse mi primera mochila llena de ilusiones, de ella fui sacando exámenes de todos los órdenes, esfuerzos de todos los rangos, y expectativas de todos los tipos, al final de ese calendario, en un patio de cemento rondando el mediodía nos juntaron a todos los cientos de aspirantes para darnos los resultados a nuestros esfuerzos, solemne el discurso, noble y caballero el Director de entonces, Coronel Jorge Salvador y Chiriboga, “las puertas del Colegio Militar son estrechas y muy estrechas para entrar y amplias para salir”, con esta puntualización todo estaba dicho, iniciada la lectura, comenzamos a esperar a oir nuestros nombres, apareció mi nombre y también el de mis dos amigos, fuimos tres los que nos preparamos con amorosos apoyos logísticos de unas damas de apellido Molina, que nunca borrare de mis recuerdos, habíamos entrado ochenta, algunos años mas tarde me fui enterando que por lo menos un tercio de los de la lista estaban de antemano aceptados, un tercio de corrupción según la lectura que ahora tengo o tráfico de influencias indecente que margino seguramente a muchos que calificaron de mejor manera, es decir que muchos llegaron a la carrera de las armas y muchos a las más altas jerarquías e inclusive fueron en la institución mas allá de los tiempos reglamentarios gracias a una variable que ningún ser humano puede manejar, la variable de la incertidumbre y compañera del caos.
En la milicia todo va acompañado del orden y de la jerarquía, el resultado es un corporativo que tiene las mismas costumbres, los mismos horarios e inclusive los mismos originales valores y discursos, así fue como comenzamos, en orden para recibir los uniformes, las botas y lo más llamativo, un capote de lana sin duda alguna regalo de los muertos del ejército americano en la segunda guerra mundial, para el frio de lo mejor, para la dignidad una ofensa.
A los pocos días en un acto de lealtad a la orden recibida en forma adicional desde la Comandancia General del Ejercito, de graduar solo a la mitad de los reclutados , hizo que aparezca la primera señal de entre muchas, de la eliminación por medios extremadamente violentos a los cadetes aceptados para conformar la primera promoción de Oficiales de Servicios originarios del Colegio Militar Eloy Alfaro, los pretextos para agredir en forma desproporcionada a los primero castigados , fueron originales y que marcarían una pauta a partir de entonces, originales porque se nos ordeno desvestirnos y ponernos las piyamas, al contar hasta diez, pero en acto original , el contero comenzaba desde el siete, a la vos de alto, todos quedamos paralizados, y comenzó la verificación de la orden dada, aquellos que no habían tenido tiempo para sacarse todas las prendas, como a los que les falto tiempo para ponerse algo de la piyama fueron sacados al frente, todos los 67 restantes nos mandaron acostarse, apagaron las luces y a los que quedaron de pie les sacaron al patio posterior que limitaba con la pared del Colegio Dillon, allí se dio un concierto de patadas, puñetes, agresiones verbales y físicas, gemidos confundidos con alaridos de virilidad desconocida, desde mi cama, apretaba los dientes de impotencia y de incomprensión, conocía y entendía que la vida de la milicia tiene que ser de tiempos y retos que formen el carácter y fortalezcan la virilidad, los guerreros tienen que someterse al fuego de las más altas temperaturas, si , todo eso entendía pero no me imagine que en ocasiones se violan los extremos, y nuestros compañeros conocidos durante toda una semana como los TRECE DE LA FAMA, se sometieron a la furia de alguien que debe haber tenido una inconfesable tara de entendimiento, o simplemente odiaba todo aquello que tenga olor a estudios universitarios, (la mayoría de cadetes de la cuarta compañía, tenia estudios universitarios, en virtud de que la universidad Central estaba clausurada, fueron por la opción militar). La persecución había comenzado, la eliminación se convirtió en objetivo, había que cumplir una orden militar y entre militares esas órdenes se cumplen, lo que no se imaginaron estos depredadores, unos pocos desde luego, es que estaban ante un muro, que se fue conformando como el mejor, en todos los eventos y todos los tiempo que pudo darse al interior de las paredes de un cuartel de formación de oficiales, quienes nos conocieron y trataron deben dar fe, de lo que yo digo no es discutible, sino acto y testimonio confirmado. Cada minuto que allí pase durante dos años , fueron puliendo mi pasión por la milicia y la justicia, mi asco por la corrupción y cobardía, y el respeto hacia todo aquello que puede y sabe ser un ejemplo.
Citare a manera de ejemplos algunos que recuerdo, se origina el primero con una llamada a regresar al colegio militar por una ceremonia de bienvenida y desfile en un homenaje a la ilustre visita del Presidente de Francia, El General Charles de Gaulle, en los preparativos se llamo a formar al colegio en el patio central, diez o doce cadetes se retasaron a ese llamado, el teniente de turno en la prevención estaba en uniforme de gala, y sable en mano a todos los atrasados les fue abriendo la cabeza con el filo de su sable, este militar perteneciente al grupo de los que siempre aparentan ser, inclusive llego a Ministro de Defensa, atravesando desde luego todos los caminos del adulo y la audacia, sobre este mismo personaje en una noche de guardia que me toco compartir con un sargento de pagaduría, me comento lo siguiente, “mi cadete sabe usted por qué el rancho de los últimos dos meses estuvo malo, pues, porque mi teniente ranchero dijo que le robaron el dinero, y el subdirector le ordeno que con el valor del segundo mes atienda la comida de todo ese tiempo”, me dijo además, “lo curioso es que días más tarde se compro un carro nuevo”.
Recuerdo también un evento que se suscito después de una marcha de instrucción nocturna muy forzada, habíamos caminado toda la noche, y en el primer descanso al amanecer del nuevo día, el cuadro de los cadetes era digno de ser retratado para poner como un icono en la sala de Morfeo, sin ninguna cobija, sin ni siquiera sacarnos la mochila, y en las posiciones que el suelo permitía, en pocos segundo todos estábamos profundamente dormidos, un poco más tarde luego de un desayuno de campana , nos alistamos a una demostración de tiro de precisión con mortero de 81 milímetros, la sección de infantería al mando de la cual estaba un oficial en el grado de teniente comenzó con los preparativos, cada uno de los pasos se recreaban en vos alta, y la primera granada fue disparada, todos estábamos muy cerca del grupo, pero la granada no se detono, quedo dentro del tubo canon, inmediatamente el oficial a cargo de la demostración ordeno que todos nos retiráramos de la zona de peligro, quedando el solo en la zona de disparo, solo el mortero, el oficial responsable y una granada no detonada, momentos de expectativas e incertidumbre las vivimos todos, y es aquí en donde el peligro fue tomado por un hombre, en acto de valentía y de riesgo comenzó una maniobra de voltear el tubo y poco a poco fue vendiendo la gravedad que la retenía, hasta que en cuadro irrepetible para las retinas y para los soldados, recogió la granada con la mano derecha, luego la abrazo como si fuera un niño, y con pasos de espeluznantes imágenes se fue alejando hacia una quebrada cercana, allí la arrojo y el peligro había desaparecido, no se produjo ninguna explosión , pero debo reconocer y admirar que con hombres así, con guerreros así, la patria esta salvada.
De los tiempos del colegio Militar podría relatar cientos de eventos de mi formación, podría matizarlos con relatos de pormenorizados recuerdos, todos relacionados con la consolidación de una carrera en el uniforme de las armas, pero en beneficio de los quienes me lean, desalentare a mis compañeros, el resultado al cabo de dos años fue el triunfo de una vocación que llego a mi vida para quedarse siempre. En mi graduación solo cumplí con lo que se esperaba del ceremonial militar, solo muchos años más tarde regrese a ver agradecido a la vida y a los que apoyaron mis pasos al darme cuenta que la condecoración Abdón Calderón por ser la primera antigüedad era un reconocimiento con todos los honores, y que mi familia y en especial mi madre, debe haberse solazado con orgullosa vanidad de mis triunfos, ella había llegado a donde quiso ponerme, a mí solo me toco mostrar cuanto de mis padres había recibido, espere que se termine la ceremonia para ir en el menor de los tiempos a rendir mi homenaje de soldado a la tumba de mi padre, con mi sable en la mano derecha y mis pensamientos a todos mis cálidos y paternales recuerdos le rendí honores y gratitud por lo que de él yo había de valores heredado, le entregaba mis triunfos, que ironía, no eran míos , todo se lo debía al sacrificio, a las oraciones y sin duda a las muchas lagrimas de mi adorada madre, ni ella , ni yo nos dijimos nunca nada, solo nos comunicamos toda la vida por una misteriosa forma, que tienen las almas que se juntan para vivir amorosamente destinos paralelos.
Durante mi tiempo en la primera jerarquía, se juntaron la irresponsabilidad y el coraje, irresponsabilidad porque no mediamos las horas de diversión ni las consecuencias de esas farras, sin tiempos y sin límites, aunque siempre estábamos en los horarios que había que cumplir, y con coraje porque con la caída de la dictadura la sociedad civil tomaba sus revanchas, pero nuestros enfrentamientos superaron cualesquier amenaza aun a costo de algunos juveniles riesgos. Un poco más tarde con auspicio de un Jefe que intento ayudarme me inscribí en la Universidad católica para seguir Economía, al poco tiempo mis detractores o una gavilla de aduladores, le hizo saber al Jefe del Departamento de Logística, y allí se estrellaron mis sueños, “nadie puede servir a dos amos” me enrostro enojado y posesionado en su pequeña estatura, de nada sirvió mi explicación de que tan solo quería prepararme para servir mejor al uniforme que vestía, no acepto nada, pero pienso que no entendió nada, en una obra de Puskin recuerdo haber leído como la hija le decía a su padre “ papá, para que te levantas todos los días tan temprano, para ir a decir cosas que no sabes a gente que no entiende”, para terminar este dialogo solicite me regrese a la guarnición en Taisha, negó mi nuevo pedido y como castigo según el, me envió a cumplir funciones en la Escuela Técnica de Ingenieros como oficial de finanzas, en este medio Universitario encontré a muchos amigos míos y creo que aquí comenzaron a estructurarse de mejor manera mi carácter y mis luchas.
En esta condición tuve la oportunidad de participar un poco de lejos, mas por lealtad con los uniformes que por las causas, en una situación generada por el gobierno de turno, quien había decidido eliminar toda participación de los ingenieros militares en la construcción de los caminos de la patria, la justificación era simplista , demasiado simple para ser utilizado como pretesto de ssemejante rueda de molino, que los ingenieros militares iban a construir una rede da carreteras en el oriente ecuatoriano para unir todas las provincias orientales de la época, mientras que las obras que estaban consgtruyendo en la sierra y en la costa, pasaba a la compañía INCA, que pertenecía o por lo menos la mayor parter del paquete accionario al flamante Ministro de Defensa, los alumnos de la Escuela Teccnica de Ingenieros, no mas de cincuenta hicieron causa común con sus comp[aneros, se movilizaron a todas las unidades de ingeneiria de la época, Batallon Chimborazo entre otros , allí no hubo respuestas de aceptación, se desmoronaban los apoyos, sin embargo en la primera hora del Lunes alertado el mando militar hicieron una visita sorpresa, por sentirme parte de ese todo con todos los fociaales administrativos asisti a la reunión , allí se dieron los discursos: con amenazas los espuestos por los superioreres y también los discursos juveniles y vocacionales de los oficiales alumnos, al final del no dialogo, alguien propuso , no se si por acuerdo previo, presentar la baja y separación del uniforme, casi todos los siguieron, y se fueron acumulando solicitudes, excepto de quienes con exposición de razones de orden familiar no plegaron a la medida, me pareció razonable la argumentación aunque carente de lealtad para con la mayoría que era de la especialidad de ingeniería civil, quienes se resistieron eran de la especialidad de Ingeniería Geográfica, y algunos de esta especialidad fueron mucho mas alla, en actitud que en un campo de guerra seria traición, se enfermaron para no asistir, jugada maestra para la cobardía, premio a esta actitud se daría treinta años mas tarde, llego al grado de general y Comandante de Fuerza para uno de ellos, el otro salió del uniforme con el toque de campana para tener el retiro. No quedaba concluida esta actitud si en la parte baja del Instituto Geográfico Militar este grupo de soldados realizaban como oración de despedida el cantar el himno nacional del Ecuador, hasta allí sus actos, a la mañana siguiente la baja directa para casi todos, y digo casi, porque en la tarde y noche de ese mismo día un grupo de subtenientes con el lamento en los ojos, y la ignorancia del tema como argumento, solicitaban no se les separe de la FFAA porque habían sido engañados, uno de ellos es el que mas engaño a la institución toda la vida, inclusive me hicieron saber que desde que estuvo formándose utilizaba estas influencias , que le permitieron llegar como parte de una delegación de cadetes a Chile como portaestandarte de la bandera de los deportistas, los otros dependían de su influencia porque el argumentaba ser hermano de dos generales de Fuerza Terrestre el uno y Fuerza Aérea el otro, inclusive en el parentesco mentía, siempre fue solamente primo. Un poco más tarde se cambio el reclutamiento del Colegio Militar, porque se veía que en muchos casos la falta de madurez con la que entran se mantiene toda la vida, y cuando se adquieren hábitos de dolo, o de defectos con la honradez estos se mantienen toda la vida.
En la vida militar las ocasiones para intercambiar opiniones entre las diferentes jerarquías , sobre temas de diferente índole se presentan cuando hay de por medio alguna festividad, homenajes de bienvenida, despedida, cenas de noche buena o alguna motivación circunstancial, no recuerdo cual fue el pretexto, pedo recuerdo claramente que uno de los oficiales que conformaban la plantilla de oficiales instructores del colegio militar estaba con el pase en la escuela de Ingenieros, a mi capitán no se porque razones , ni porque surgió la invitación a mi casa de vivienda, en la Villa Flora en la calle Alonso de Angulo, allí vivía con mi Madre y mi hermana con sus hijos , en la pequeña sala estábamos reunidos, y se dio el siguiente dialogo:
- Jaime porque no entra a la Escuela de Ingenieros, haga la solicitud, yo le ayudo.
Brindamos por esa solicitud, no me pareció nada nuevo, eso era lo que yo quería hacer, pero la historia de la vida militar no terminara nunca, y en especial con ciertas taras que con el tiempo van conformando tradiciones, ritos o costumbres, no es preciso analizar que cuando ingrese al uniforme , yo no sabía nada de la existencia de diferencias entre las especialidades, ni de unas mucho mas con respecto a otras, lo único que sabía es que Capitán era mucho más que teniente, el resto de jerarquías fui aprendiendo con el tiempo, en fin, la gran diferencia entre todos los uniformados del mundo, y más todavía en las del tercer mundo y mucho más en el límite de los tercer mundo que somos nosotros, es que una parte de gran porcentaje aparenta ser soldado y los que los de vocación que realmente lo son.
Por esta realidad , los recuerdos de mi niñez son encantadores, alegres y simples, además, la distancia entre el patio mi casa con el patio de mi escuela era apenas de treinta centímetros de adobe en el ancho y posiblemente tres metros en la altura, por este escenario , es que fácilmente, con los primeros sonidos de una vieja campana de hierro, recogía con apuro los cuadernos, y a la segunda campanada ya estaba sobre una banqueta de cemento del patio principal, recibiendo los rayos del sol de las mañanas de mi tierra natal, seis o siete niños de pie, sobre la banqueta, seguramente todos del primer grado, que milagro y que armonía, todos éramos iguales , seguramente los de la banqueta eran todos mestizos, sin embargo debo reconocer y recordar con infinita nostalgia, que a nadie se le ocurrió en todos los años que pase en la escuela Luis Felipe Borja, marginar a los compañeros como indios o como negros, esto no existió jamás en mis tiempos, todos simplemente eran compañeros de banca, de juegos ,de borrador , de lápiz, de plumero , de tinta, la única diferencia sin ser significativa eran los carriles, algunos tenían con hebillas y estructura de madera y forrados de cuero , otros simplemente traían sus útiles y el libro “semillitas” en bolsitas de tela azul cuando nuevas y plomas por el uso un poco más tarde, que yo recuerde nunca me dieron carril. Y tampoco recuerdo como llevaba mi libro o mis útiles, reconozco que debe haber sido un desastre, sin ningún cuidado, botados al descuido en cualquier lugar, para seguir con el juego que es lo que me importaba.
Los amigos de mi niñez se identifican por lo que aportaban para mis aventuras, los que vivían al frente, jugaban a las bolas, al pique, la pared de la casa de mi abuelo servía como piedra de toque, la vereda empedrada con los caminos que ya conocíamos, la casa de los Mancheno la conocía más que a la mía, tenían patio donde jugar , eran muchos más los niños y había también niñas, el vecino de ellos tenía una pared sobre la que se trepaban las moras, y de vez en cuando uno que otro chamburo, y claro el hermano mayor de los hijos del señor que arreglaba los zapatos era un cazador innato, las proteínas que tiene la carne la conseguía con una catapulta con horcón de madera, tenía una puntería envidiable, no había gorrión que se le resista, era realmente el joven que con orgullo tenía la costumbre de regresar con sus trofeos de cacería amarrados a la cintura, diez o más pajaritos que luego eran el menú de carne en la mesa de familia, mis otros amigos eran los de la escuela, con dos en especial jugaba todos los días, Arturo Almeida y el Gordo Ayala, los dos eran y son los que compartieron mis horas de juego, con Arturo además compartíamos unas picardías infantiles que me llaman la atención sesenta y un años más tarde, nos disputábamos en el primer grado a la hijita de la profesora, era nuestra enamorada, claro nosotros teníamos esas ilusiones, ella jamás, una de algunas, teníamos otras conforme avanzamos en los grados, esta etapa de mi vida es realmente hermosa, que tuvo su ruptura cuando por alguna razón de familia nos trasladamos a Quito, llegue al quinto grado de escuela , de los profesores laicos pase a los de sotana negra ,misa todos los días, sacerdotes salesianos de profesores, la mitad polacos , los otros nacionales, y en alguna materia un profesor sin sotana, mi madre intento en este escenario llevarme a la sotana, hubo una entrevista con el padre director y al final un bombón de recompensa, mis respuestas no le convencieron, no le servía para el seminario.
¿Qué cosas cambiaron en mi vida con el cambio de cantón y de casa?, casi todo, ya no eran unos pocos niños, eran muchos, además había mucho más grandes, y también colegio técnico, había internado, talleres con tornos y muchas otras cosas, la escuela ya no estaban cerca, para llegar había que caminar quince cuadras y regresar otras tantas, lo novedosa para mi, era que al final o trimestralmente nos entregaban las libretas de calificaciones, nunca me parecieron buenas, había otros niños que tenían sin ser vanidosos mejores notas que las mías, no recuerdo si había bomberos,(notas menores a lo requerido como aprobación) lo que si se mantuvo como habito bueno, era la costumbre de mantenerme atento a lo que el profesor decía,. En una de esas clases mi profesor de alguna materia en el quinto grado, nos relataba, o nos contaba, que con otro amigo fundaron una estación de radio, era locutor , pero el amigo de toda la vida, profesor como el , con argucias y muchas artimañas se quedo con la emisora, y claro este recuerdo es inolvidable porque mi profesor tenía todas las razones del mundo para quejarse de la corrupción y sus mil maneras de presentarse, las personas honradas no tienen espacio, el fue uno de ellos , estoy seguro que debe haber tenido una vida con necesidades seguramente, pero con una honestidad a toda prueba, el que se quedo con la emisora años más tarde llego a ser alcalde y allí pude gritarme a mi mismo que mi profesor, no solo que nos dibujo la imagen de un personaje con audacia y viveza criolla, con alto grado de corrupción en sus entrañas, cuando fue autoridad municipal, fruto de tener un medio de comunicación con las masas, y con programas de bromas y parranda, con una que otra utilización de la desgracia humana, para colectar ayudas para los damnificados, , ayudas que nadie cuantificaba o controlaba, pero que dejaban una sombra de caridad cristiana, fue el método para crecer y triunfar. También recuerdo a mi hermano que cursaba el tercer año en el mismo colegio, era el cirquero de los minutos de recreo, como los que se presentan ahora en las calles, con habilidad increíble andaba de manos por todos los espacios, subía y bajaba por todas las gradas , nadie podía imitarle, y en el caballete eran para él su potro conocido, ágil, hábil y sobre todo para mi, fue una ganancia, comenzó a ponerme en alguno de sus juegos.
Terminada la primaria por razones económicas que tenían mis padres ,me encontré dando exámenes para ingresar al Colegio Normal Juan Montalvo, ya no había presupuesto para pagar las mensualidades, y los colegios y escuelas regentadas por los sacerdotes o monjas, tienen que rendir cuentas y buenas a al vaticano y a sus comunidades, con la misión se dice, de que esos dineros sirvan para otros pueblos más necesitados y mucho mas pobres, el cobro de la pensión es como cualquier otro negocio del mundo, van desde l a llamada de atención, pasando luego por la amenaza y por ultimo con la famosa expulsión, estos tres pasos sigue llamándose caridad cristiana.
En el colegio Montalvo sin saber ni cómo ni porque, me encontré sentado en una tapia, en los primeros días de clases en el mes de Octubre ,con jóvenes alumnos apoyando una huelga que tenía algún pretexto que nunca nadie supo de que se trataba, lo que si recuerdo es que con pocos centavos recogidos en una bandera, comenzaron a comprar pan y guineos, un pedazo de queso tal ves, y no sé si algún tipo de refresco, pasado el mediodía, baje a la piscina , estaba a medio llenar, cientos de jóvenes estaban sobre los muros gritando consignas contra el régimen, contra todos, y contra todo, MEJIA,MONTALVO ,MONTUFAR, viva la huelga, a las catorce horas hubo ruidos de sables , de caballería, la policía iniciaba sus movimientos, se agudizaron los gritos, la tarde era soleada y tranquila y nos permitía estar a gusto en las aguas heladas de la piscina del cuento, de pronto una ráfaga de metralla enmudeció las gargantas y paralizo los cuerpos, gritos de dolor y rabia rompieron la tarde y también los muros, esa es la salvaje forma de silenciar reclamos, los jóvenes junto a sus cuadernos eran los mejores blancos de balas asesinas, la confusión es la respuesta con lo que no se conoce , con algunos jóvenes nos refugiamos en un cuarto de implemento s de la piscina , en la oscuridad porque n o había ventanas se escuchó el grito de dolor y rabia de algún buen compañero, “mataron al Isidro” esta muerto alla afuera, salgamos para salvarle, los más aguerridos y grandes salieron del refugio improvisado, y comenzaron a llevar el cadáver de una huelga sin nombre, el monopolio de la violencia había cobrado su cuota de sangre, ningún reproche entre los de la policía, ni entre los guardaespaldas , ni entre los corifeos del gobierno de turno, el poder estaba rescatado, el presidente defendido, el honor salvado junto con el botín, se necesitaban más días para seguir el saqueo, de los felones de siempre, clausurado el colegio hubo que esperar hasta Enero para su apertura, se me había quedado marcado para toda la vida las escaleras de ingreso al colegio después del primer descanso, tres o cuatro gradas mas arriba, un cadáver boca arriba empapado de sangre, los sueños truncados , una familia con luto, se murió un Guerrero, esta era la juventud que reclamo en sus escritos el gran Juan Montalvo , jóvenes que hagan temblar a los tiranos, y hagan girar el mundo en dirección contraria a la de la corrupción y el vicio, cierto que es una utopía, pero debemos creer que si esta es la juventud, y existe, esto es posible, pero no y jamás deben matarla, aquí me di cuenta que los uniformes cobijan en sus filas gente que busca solo y solamente tapar de la mejor manera sus bajos instintos.
Cursando el cuarto curso, en el mes de Abril fui a la misa de la Iglesia Matriz de Machachi, estaba toda la familia, saliendo del rito, mi padre en acitud que constituye mi mas hermoso recuerdo apretó mi mano, lo hizo con fuerza, con un amor que solo esta escrito en el alma, no me dijo nada, o mas bien, creo que me entrego su todo, tres horas mas tarde la puerta de calle que abri, me dejo sin aliento, mio tio político me grito que mi padre estaba muy mal, y yo le conteste que no, que el estaba muerto, que razones me impulsaron a tener esta contestación fuera de lugar, talvez una sola, el perro de la casa a quien quería tanto, no dejo de aullar de manera estrana todas las horas antes de tan infausta noticia.
Con la perdida de mi padre, los escenarios cambiaron totalmente, especialmente el económico, desde allí se levanto un icono llamado Madre, le enfrento al mundo, a la sociedad, a la pobreza, a la incomprensión y porque no decirlo, al abandono que se produce con la palabra viuda, unos parientes de mi padre no dejo de regresar a ver la suerte de nuestro abandono, en actitud que reconozco y le lleno de gratitud nos cnsiguieron un techo, al que mi madre acomodo de la mejor manera, y también lograron con un pariente que era Diputado que entre a trabajar en mis tiempos de vacaciones en la Cámara de Diputados. Mi puesto fue de asesor de limpieza, asi comencé, escuchando los discursos y atendiendo lo que solicitaban los honorables, algunos no tanto, otros en cambio nobles y valientes, muchos de los cuales no hablaban nunca, excepto para decir si o no la moción del trato, en que se diferencia esa cámara con las asambleas nuevas o las cámaras de las últimas décadas, en mucho en cuanto a la calidad de algunos honorables de esas épocas, y en nada a que son comparaciones que no pueden hacerse, a los de esas épocas admire por sus intervenciones a pocos, a los de estos tiempos quizás a ninguno, o crecí yo, o son enanos todos.
Cinco años mas tarde , por haber sido uno de los pocos alumnos que fuimos testigos de este holocausto infantil, el inspector General de nombre Carlos Vega, me designo hacer un homenaje en la recordación de esa fecha sangrienta, me prepare, hice trazos de un discurso y frases en el papel de apoyo, debo haberle repasado mas de una vez hasta que llego el día, todo el colegio con uniforme de gala estaba escuchando, profesores y alumnos esperaban mi combativo discurso, debo haber hecho una presentación interesante, no lo sé, pero si recuerdo con nitidez, que mis manos estaban pegadas al cuerpo y no podía levantarlas por una extraña sensación de pesadez, sea lo que fuere, unas semanas mas tarde el Rector del Colegio sin ser yo Presidente del Comité estudiantil, me volvió a designar para presentar un saludo a un ex alumno montalvino que regresaba de Francia , a posesionarse como nuevo Ministro de Educación, el recibimiento era en el Aeropuerto y el discurso fue espontaneo, no recuerdo mucho lo que dije , pero los otros alumnos y una alumna del Colegio Femenino Manuela Cañizares que me había escuchado supo felicitarme y decirme meses más tarde que había estado muy orgullosa de mi , porque además era mi paisana.
Como todo tiene su final, el tiempo del colegio lo tuvo, antes de la graduación un compañero que estaba en comisión de servicio del Ministerio de Educación me aseguro que en los primeros días de Septiembre me acerque a su oficina y que el puesto de maestro de primaria en la Provincia de Morona Santiago, en la ciudad de Zamora me pertenecía. Graduado y con puesto en forma inmediata era la mejor noticia, realidad había que festejar hasta que se den las fechas, el festejo fue largo, juvenil y totalmente irresponsable, cuando fui para retirar mi nombramiento mi amigo no apareció, pero alguien me hizo saber que el nominado no era yo, era un compañero mío que tuvo un padre que conocía como se logran los puestos, era mi amigo también, recuerdo su nombre y su llamativa dorma de tener sucalzado, aumentado con tres centímetros de taco para tener más estatura, era y es, seguramente alguien con una estatura pequeña, eliminada de esa manera esta opción, no me quedo otra opción que ocupar mi tiempo disponible es una opción de estudio, mi titulo era de Bachiller en Ciencias de la Educacion , digo con sarcasmo , que fue una de mis primeras maestrías, pues bien, me Matricule en el sexto curso del Colegio Montufar, se aceptaban como validas mis conocimientos hsat el quito curso de la nueva opción , Bachiller en Físico Matemáticas, con este escenario comencé esta nueva formación que me obligo a igualar mis conocimientos es el área de Matemáticas , algebra no mucho, pero si Trigonometría, un buen amigo me ayudo a rápidamente cubrir estas deficiencias, la graduación ya no fue tan solemne, a la del Montalvo asistieron todos mis parientes, a la del Montufar tan solo mi hermano, con este título adicional alguien de mis vecinos por insinuación de mi madre, me llevo a dar una prueba en el Ministerio de Defensa para reclutarme como soldado, allí debo haber fallado todo, no se volvió a conversar del tema. En mis casi veinte años , con una madre viuda, con una hermana menor estudiando todavía, mi vida de trabajo no cuajaba todavía, reemplace como profesor eventualmente a mi tia y a otra persona conocida, la primera reconoció mi aporte, además fue muy pasajero, el segundo pensó seguramente que yo debía pagarle y agradecerle, se adelanto a los tiempos, según el , esta era una pasantía, asi las cosas llego el mes de Septiembre, en mi bitácora no se anotaba nada, ni siquiera los días tenían importancia, pero lo que no faltaba eran los pretextos y los amigos del canton querido, siempre aparecían o siempre les buscaba, en una tarde de cualesquier Lunes, fueron juntándose en la plaza de Santo Domingo, antes de regresar por estacionamiento del Cumanda a “Machachi Manta Tierra Santa”, un grupo de amigos, algunos teníamos residencia en Quito, digo mal , dormíamos en la Capital de la República, otros regresaban al cantón del cuento, sitio de reunión , como no podía ser de otra manera , los exteriores de un bar muy conocido de la época, de la plaza y de la bohemia, “El Palatino”, no era el lugar más adecuado para la oratoria, si resultaba excelente para juntar los recuerdos, para las nostalgias, inclusive para las lagrimas, dependía tan solo de la cantidad de botellas sobre la mesa y lo que se tocaba en los discos de la rocola en el fondo.
Entrando a mano derecha, creo que en la primera mesa nos acomodamos y comenzó la charla y los brindis, me encontraba entre ellos, además estaban, mi hermano que fue testigo de mi segunda graduación, dos hermanos Molina y tres hermanos Mancheno, en algún instante de las conversaciones sobre varias temas, Jaime René Molina me pregunto sobre que estaba pensando sobre mis estudios, y cuales mis expectativas, a sabiendas que la Universidad Central estaba clausurada por el Dictador de Turno, el loco de siempre, gobierno con los depredadores de siempre, mi respuesta, fue una mentira piadosa para conmigo mismo, voy a seguir Ingeniería en la Politécnica Nacional y estoy aceptado, Jaime Molina en cambio replico que con Hernán Mancheno habían comprado prospecto de ingreso al Colegio Militar Eloy Alfaro y que estaban preparándose para los primeros exámenes ocho días más tarde, a esta altura de la reunión los tonos de la conversación ya habían subido mientras el contenido de los vasos no dejaban de bajar y con mucha mayor rapidez que lo ocurrio con los primeros, mi hermano Aníbal tercio en la conversación, averiguo detalles y dijo” tengo un amigo que es Capitán Pagador de apellido Flores, el costo de lo que se necesite yo presto (única manera de atender los gastos, nadie más podía hacerlo) semejante compromiso con testigos de honor y lugar tan sagrado, lo que se dijo se cumple, junte papeles y puse mi primera mochila llena de ilusiones, de ella fui sacando exámenes de todos los órdenes, esfuerzos de todos los rangos, y expectativas de todos los tipos, al final de ese calendario, en un patio de cemento rondando el mediodía nos juntaron a todos los cientos de aspirantes para darnos los resultados a nuestros esfuerzos, solemne el discurso, noble y caballero el Director de entonces, Coronel Jorge Salvador y Chiriboga, “las puertas del Colegio Militar son estrechas y muy estrechas para entrar y amplias para salir”, con esta puntualización todo estaba dicho, iniciada la lectura, comenzamos a esperar a oir nuestros nombres, apareció mi nombre y también el de mis dos amigos, fuimos tres los que nos preparamos con amorosos apoyos logísticos de unas damas de apellido Molina, que nunca borrare de mis recuerdos, habíamos entrado ochenta, algunos años mas tarde me fui enterando que por lo menos un tercio de los de la lista estaban de antemano aceptados, un tercio de corrupción según la lectura que ahora tengo o tráfico de influencias indecente que margino seguramente a muchos que calificaron de mejor manera, es decir que muchos llegaron a la carrera de las armas y muchos a las más altas jerarquías e inclusive fueron en la institución mas allá de los tiempos reglamentarios gracias a una variable que ningún ser humano puede manejar, la variable de la incertidumbre y compañera del caos.
En la milicia todo va acompañado del orden y de la jerarquía, el resultado es un corporativo que tiene las mismas costumbres, los mismos horarios e inclusive los mismos originales valores y discursos, así fue como comenzamos, en orden para recibir los uniformes, las botas y lo más llamativo, un capote de lana sin duda alguna regalo de los muertos del ejército americano en la segunda guerra mundial, para el frio de lo mejor, para la dignidad una ofensa.
A los pocos días en un acto de lealtad a la orden recibida en forma adicional desde la Comandancia General del Ejercito, de graduar solo a la mitad de los reclutados , hizo que aparezca la primera señal de entre muchas, de la eliminación por medios extremadamente violentos a los cadetes aceptados para conformar la primera promoción de Oficiales de Servicios originarios del Colegio Militar Eloy Alfaro, los pretextos para agredir en forma desproporcionada a los primero castigados , fueron originales y que marcarían una pauta a partir de entonces, originales porque se nos ordeno desvestirnos y ponernos las piyamas, al contar hasta diez, pero en acto original , el contero comenzaba desde el siete, a la vos de alto, todos quedamos paralizados, y comenzó la verificación de la orden dada, aquellos que no habían tenido tiempo para sacarse todas las prendas, como a los que les falto tiempo para ponerse algo de la piyama fueron sacados al frente, todos los 67 restantes nos mandaron acostarse, apagaron las luces y a los que quedaron de pie les sacaron al patio posterior que limitaba con la pared del Colegio Dillon, allí se dio un concierto de patadas, puñetes, agresiones verbales y físicas, gemidos confundidos con alaridos de virilidad desconocida, desde mi cama, apretaba los dientes de impotencia y de incomprensión, conocía y entendía que la vida de la milicia tiene que ser de tiempos y retos que formen el carácter y fortalezcan la virilidad, los guerreros tienen que someterse al fuego de las más altas temperaturas, si , todo eso entendía pero no me imagine que en ocasiones se violan los extremos, y nuestros compañeros conocidos durante toda una semana como los TRECE DE LA FAMA, se sometieron a la furia de alguien que debe haber tenido una inconfesable tara de entendimiento, o simplemente odiaba todo aquello que tenga olor a estudios universitarios, (la mayoría de cadetes de la cuarta compañía, tenia estudios universitarios, en virtud de que la universidad Central estaba clausurada, fueron por la opción militar). La persecución había comenzado, la eliminación se convirtió en objetivo, había que cumplir una orden militar y entre militares esas órdenes se cumplen, lo que no se imaginaron estos depredadores, unos pocos desde luego, es que estaban ante un muro, que se fue conformando como el mejor, en todos los eventos y todos los tiempo que pudo darse al interior de las paredes de un cuartel de formación de oficiales, quienes nos conocieron y trataron deben dar fe, de lo que yo digo no es discutible, sino acto y testimonio confirmado. Cada minuto que allí pase durante dos años , fueron puliendo mi pasión por la milicia y la justicia, mi asco por la corrupción y cobardía, y el respeto hacia todo aquello que puede y sabe ser un ejemplo.
Citare a manera de ejemplos algunos que recuerdo, se origina el primero con una llamada a regresar al colegio militar por una ceremonia de bienvenida y desfile en un homenaje a la ilustre visita del Presidente de Francia, El General Charles de Gaulle, en los preparativos se llamo a formar al colegio en el patio central, diez o doce cadetes se retasaron a ese llamado, el teniente de turno en la prevención estaba en uniforme de gala, y sable en mano a todos los atrasados les fue abriendo la cabeza con el filo de su sable, este militar perteneciente al grupo de los que siempre aparentan ser, inclusive llego a Ministro de Defensa, atravesando desde luego todos los caminos del adulo y la audacia, sobre este mismo personaje en una noche de guardia que me toco compartir con un sargento de pagaduría, me comento lo siguiente, “mi cadete sabe usted por qué el rancho de los últimos dos meses estuvo malo, pues, porque mi teniente ranchero dijo que le robaron el dinero, y el subdirector le ordeno que con el valor del segundo mes atienda la comida de todo ese tiempo”, me dijo además, “lo curioso es que días más tarde se compro un carro nuevo”.
Recuerdo también un evento que se suscito después de una marcha de instrucción nocturna muy forzada, habíamos caminado toda la noche, y en el primer descanso al amanecer del nuevo día, el cuadro de los cadetes era digno de ser retratado para poner como un icono en la sala de Morfeo, sin ninguna cobija, sin ni siquiera sacarnos la mochila, y en las posiciones que el suelo permitía, en pocos segundo todos estábamos profundamente dormidos, un poco más tarde luego de un desayuno de campana , nos alistamos a una demostración de tiro de precisión con mortero de 81 milímetros, la sección de infantería al mando de la cual estaba un oficial en el grado de teniente comenzó con los preparativos, cada uno de los pasos se recreaban en vos alta, y la primera granada fue disparada, todos estábamos muy cerca del grupo, pero la granada no se detono, quedo dentro del tubo canon, inmediatamente el oficial a cargo de la demostración ordeno que todos nos retiráramos de la zona de peligro, quedando el solo en la zona de disparo, solo el mortero, el oficial responsable y una granada no detonada, momentos de expectativas e incertidumbre las vivimos todos, y es aquí en donde el peligro fue tomado por un hombre, en acto de valentía y de riesgo comenzó una maniobra de voltear el tubo y poco a poco fue vendiendo la gravedad que la retenía, hasta que en cuadro irrepetible para las retinas y para los soldados, recogió la granada con la mano derecha, luego la abrazo como si fuera un niño, y con pasos de espeluznantes imágenes se fue alejando hacia una quebrada cercana, allí la arrojo y el peligro había desaparecido, no se produjo ninguna explosión , pero debo reconocer y admirar que con hombres así, con guerreros así, la patria esta salvada.
De los tiempos del colegio Militar podría relatar cientos de eventos de mi formación, podría matizarlos con relatos de pormenorizados recuerdos, todos relacionados con la consolidación de una carrera en el uniforme de las armas, pero en beneficio de los quienes me lean, desalentare a mis compañeros, el resultado al cabo de dos años fue el triunfo de una vocación que llego a mi vida para quedarse siempre. En mi graduación solo cumplí con lo que se esperaba del ceremonial militar, solo muchos años más tarde regrese a ver agradecido a la vida y a los que apoyaron mis pasos al darme cuenta que la condecoración Abdón Calderón por ser la primera antigüedad era un reconocimiento con todos los honores, y que mi familia y en especial mi madre, debe haberse solazado con orgullosa vanidad de mis triunfos, ella había llegado a donde quiso ponerme, a mí solo me toco mostrar cuanto de mis padres había recibido, espere que se termine la ceremonia para ir en el menor de los tiempos a rendir mi homenaje de soldado a la tumba de mi padre, con mi sable en la mano derecha y mis pensamientos a todos mis cálidos y paternales recuerdos le rendí honores y gratitud por lo que de él yo había de valores heredado, le entregaba mis triunfos, que ironía, no eran míos , todo se lo debía al sacrificio, a las oraciones y sin duda a las muchas lagrimas de mi adorada madre, ni ella , ni yo nos dijimos nunca nada, solo nos comunicamos toda la vida por una misteriosa forma, que tienen las almas que se juntan para vivir amorosamente destinos paralelos.
Durante mi tiempo en la primera jerarquía, se juntaron la irresponsabilidad y el coraje, irresponsabilidad porque no mediamos las horas de diversión ni las consecuencias de esas farras, sin tiempos y sin límites, aunque siempre estábamos en los horarios que había que cumplir, y con coraje porque con la caída de la dictadura la sociedad civil tomaba sus revanchas, pero nuestros enfrentamientos superaron cualesquier amenaza aun a costo de algunos juveniles riesgos. Un poco más tarde con auspicio de un Jefe que intento ayudarme me inscribí en la Universidad católica para seguir Economía, al poco tiempo mis detractores o una gavilla de aduladores, le hizo saber al Jefe del Departamento de Logística, y allí se estrellaron mis sueños, “nadie puede servir a dos amos” me enrostro enojado y posesionado en su pequeña estatura, de nada sirvió mi explicación de que tan solo quería prepararme para servir mejor al uniforme que vestía, no acepto nada, pero pienso que no entendió nada, en una obra de Puskin recuerdo haber leído como la hija le decía a su padre “ papá, para que te levantas todos los días tan temprano, para ir a decir cosas que no sabes a gente que no entiende”, para terminar este dialogo solicite me regrese a la guarnición en Taisha, negó mi nuevo pedido y como castigo según el, me envió a cumplir funciones en la Escuela Técnica de Ingenieros como oficial de finanzas, en este medio Universitario encontré a muchos amigos míos y creo que aquí comenzaron a estructurarse de mejor manera mi carácter y mis luchas.
En esta condición tuve la oportunidad de participar un poco de lejos, mas por lealtad con los uniformes que por las causas, en una situación generada por el gobierno de turno, quien había decidido eliminar toda participación de los ingenieros militares en la construcción de los caminos de la patria, la justificación era simplista , demasiado simple para ser utilizado como pretesto de ssemejante rueda de molino, que los ingenieros militares iban a construir una rede da carreteras en el oriente ecuatoriano para unir todas las provincias orientales de la época, mientras que las obras que estaban consgtruyendo en la sierra y en la costa, pasaba a la compañía INCA, que pertenecía o por lo menos la mayor parter del paquete accionario al flamante Ministro de Defensa, los alumnos de la Escuela Teccnica de Ingenieros, no mas de cincuenta hicieron causa común con sus comp[aneros, se movilizaron a todas las unidades de ingeneiria de la época, Batallon Chimborazo entre otros , allí no hubo respuestas de aceptación, se desmoronaban los apoyos, sin embargo en la primera hora del Lunes alertado el mando militar hicieron una visita sorpresa, por sentirme parte de ese todo con todos los fociaales administrativos asisti a la reunión , allí se dieron los discursos: con amenazas los espuestos por los superioreres y también los discursos juveniles y vocacionales de los oficiales alumnos, al final del no dialogo, alguien propuso , no se si por acuerdo previo, presentar la baja y separación del uniforme, casi todos los siguieron, y se fueron acumulando solicitudes, excepto de quienes con exposición de razones de orden familiar no plegaron a la medida, me pareció razonable la argumentación aunque carente de lealtad para con la mayoría que era de la especialidad de ingeniería civil, quienes se resistieron eran de la especialidad de Ingeniería Geográfica, y algunos de esta especialidad fueron mucho mas alla, en actitud que en un campo de guerra seria traición, se enfermaron para no asistir, jugada maestra para la cobardía, premio a esta actitud se daría treinta años mas tarde, llego al grado de general y Comandante de Fuerza para uno de ellos, el otro salió del uniforme con el toque de campana para tener el retiro. No quedaba concluida esta actitud si en la parte baja del Instituto Geográfico Militar este grupo de soldados realizaban como oración de despedida el cantar el himno nacional del Ecuador, hasta allí sus actos, a la mañana siguiente la baja directa para casi todos, y digo casi, porque en la tarde y noche de ese mismo día un grupo de subtenientes con el lamento en los ojos, y la ignorancia del tema como argumento, solicitaban no se les separe de la FFAA porque habían sido engañados, uno de ellos es el que mas engaño a la institución toda la vida, inclusive me hicieron saber que desde que estuvo formándose utilizaba estas influencias , que le permitieron llegar como parte de una delegación de cadetes a Chile como portaestandarte de la bandera de los deportistas, los otros dependían de su influencia porque el argumentaba ser hermano de dos generales de Fuerza Terrestre el uno y Fuerza Aérea el otro, inclusive en el parentesco mentía, siempre fue solamente primo. Un poco más tarde se cambio el reclutamiento del Colegio Militar, porque se veía que en muchos casos la falta de madurez con la que entran se mantiene toda la vida, y cuando se adquieren hábitos de dolo, o de defectos con la honradez estos se mantienen toda la vida.
En la vida militar las ocasiones para intercambiar opiniones entre las diferentes jerarquías , sobre temas de diferente índole se presentan cuando hay de por medio alguna festividad, homenajes de bienvenida, despedida, cenas de noche buena o alguna motivación circunstancial, no recuerdo cual fue el pretexto, pedo recuerdo claramente que uno de los oficiales que conformaban la plantilla de oficiales instructores del colegio militar estaba con el pase en la escuela de Ingenieros, a mi capitán no se porque razones , ni porque surgió la invitación a mi casa de vivienda, en la Villa Flora en la calle Alonso de Angulo, allí vivía con mi Madre y mi hermana con sus hijos , en la pequeña sala estábamos reunidos, y se dio el siguiente dialogo:
- Jaime porque no entra a la Escuela de Ingenieros, haga la solicitud, yo le ayudo.
Brindamos por esa solicitud, no me pareció nada nuevo, eso era lo que yo quería hacer, pero la historia de la vida militar no terminara nunca, y en especial con ciertas taras que con el tiempo van conformando tradiciones, ritos o costumbres, no es preciso analizar que cuando ingrese al uniforme , yo no sabía nada de la existencia de diferencias entre las especialidades, ni de unas mucho mas con respecto a otras, lo único que sabía es que Capitán era mucho más que teniente, el resto de jerarquías fui aprendiendo con el tiempo, en fin, la gran diferencia entre todos los uniformados del mundo, y más todavía en las del tercer mundo y mucho más en el límite de los tercer mundo que somos nosotros, es que una parte de gran porcentaje aparenta ser soldado y los que los de vocación que realmente lo son.
POR: JAIME GUILLERMO ALBUJA BASANTES.
VIVES EN NOSOTROS TE AMAMOS
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