Playa de Esmeraldas 1910.El mar estaba frente a mis ojos y mis lágrimas se confundían entre la lluvia. En mi mano una botella, dentro una carta con mis sentimientos perdidos. Arroje la botella al océano y regresó con la marea, quería decir no nos dejes. La recogí y nadé entre las olas para arrojarla, más lejos. La botella comenzó a flotar y la vi alejarse en la obscuridad.
Había leído que se había encontrado una carta en una botella que estuvo flotando por más de 90 años. Mi mensaje era menos ambicioso, un poema, una foto de los dos e instrucciones sobre que hacer con el mensaje. Era como un grito desesperado al fracasar mis intentos de llegar a su corazón en persona.
Pensaba que idealice la situación, que no valió la pena esperar todo este tiempo, que comprometer mi salud por algo tan sin trascendencia fue una locura. Si era amor todo debía ser superado al final todo fue arena en el mar
Seguí caminando por la playa y una estrella fugaz se presentó en el cielo, sonreí un poco y a pesar que aun la amaba, apreté a mi corazón para que los recuerdos sean dulces y no hiel. Al cerrar mis ojos sentí un menaje que quizá estuvo flotando siempre dentro de la estrella fugaz:
Son pocos los que conocen que es regalar el corazón con toda el alma. Con la tranquilidad que te ha dado tu pena, tu llanto, tu tristeza, y tu luto, continua tu vida y se feliz. Todo tu dolor te ha dado la libertad de volver a amar.