domingo, 18 de julio de 2010

Despertar.

Es extraña la sensación al despertar. Duele un poco el pecho, respiro agitado y siempre ese sentimiento de fatiga por la vida. Duermo bien usualmente, pero las mañanas son un poco raras. Desde hace mucho ya no tienen el aroma de esperanza, ni el calor de sus manos en mis mejillas. Me pongo de pie, respiro profundo y trato de esbozar una oración para santificar el día.

Como me gustaría tener la pasión que tenía por vivir, quizá esta ahí aun y solo debo mirar en mi espiritu para que despierte conmigo. Perspectiva, quizá un poco de perspectiva, al final todo beso, crimen, abrazo, sentimiento, guerra, paz, miles de historias y todo evento de la humanidad han sucedido solo en un diminuto planeta acuoso llamado tierra. Solo en la vía láctea existen alrededor de 12 trillones de estrellas, seguro cada una con planetas y vida inteligente. Si veo las cosas con perspectiva, toda mi tristeza solo es polvo en el inmenso universo. Siendo esto así, procuraré mañana despertar también a mi alma.

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