Puerto de Niza…1810.
Las playas aquí no son de arena si no de piedras. El mar azul, el sol naranja y una brisa tibia que repite su nombre. Mañana partiré a un país donde se dice que el rey llamado Joseón ha abierto al comercio y ha fundado una nueva ciudad. Mi vida será de nuevo una aventura. He recorrido la mitad del mundo, pero esta vez será diferente. Dejo aquellos fantasmas que me acompañan y atormentan. Se que al volver ya se habrán ido para siempre. Mis ojos brillarán de nuevo, sonreirán una vez más mis labios y los recuerdos no serán más dagas sino miel.
Voy sin mucho, pero con grandes esperanzas. Es curioso que la ciudad donde voy se llame Seúl cuando la misma palabra se usa aquí en Francia, para la soledad.
viernes, 9 de julio de 2010
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