En el barco que lo llevaría a oriente, Jean Baptise tiraba por la borda las cartas que había escrito todo este tiempo. Ya no tenia sentido seguir escribiendo, era libre y estaría lejos de todo y de todos. Había escuchado tantas cosas sobre esas tierras lejanas que al final fue mejor ensordecer la mente para descubrir ese reino por sus propios ojos.
Todo este tiempo Había sufrido tanto, había llorado tanto y al final la vida le había llevado a un rumbo tan distinto e incierto.No entendía que hacia en ese barco y en ese mar. Jean Baptise no sabía que pensar, solo podía concluir que al viajar hacia el sol, la noche nunca ocultaba la luz. Estaba seguro que ese viaje le cambiaría la vida de alguna forma. Extrañamente se sentía algo muy familiar en lo desconocido. Se sentía una vez más libre y los sueños volvían a acompañarlo, llevaba consigo esperanzas, los corazones de sus padres, abuela y hermanas y las buenas venturas de sus amigos, con este equipaje, como no podía sentise grande.
martes, 27 de julio de 2010
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