lunes, 28 de junio de 2010

Adiós.

...Dos almas permanecían juntas ese último día. No hablaban, solo se miraban. Sus piernas entrelazadas se procuraban calor y se respiraban en cada suspiro. El le dijo te amo con una caricia, ella le correspondió con un te quiero en un beso. Anocheció y la luna cómplice de locos, bohemios y enamorados se engalanó en el cielo. Ella lo abrazo fuerte, el dijo: No importa cuan separados estemos mañana, en cualquier lugar del mundo los dos veremos la misma luna.

1 comentario:

  1. Y ella respondió: la misma luna y las mismas estrellas que seguirán brillando con cada suspiro, con cada aliento y en cada nostalgia que evocan los amores a destiempo hasta volver a ser un solo cuerpo pero tal vez en otra dimensión o en otro tiempo…

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