....Y el telegrama decía: Todo terminó. Ella arribaría a puerto aquel día 7 pero en su mensaje decía que no sabía cuando regresaría. Eliaja se consumió de inmediato y se desespero por tomar un barco e ir a su encuentro. Intentaría hablar y convencerla que jamás le hubiera hecho daño. El tribunal de su mente lo había sentenciado. Sin audiencia, sin juicio, sin conocer su alma. El, ahora era un condenado que no se explicaba como podía haber pasado esto. El no sabía vivir sin su amor, trabajaba para ella, vivía por ella y dejo de decir Yo para decir siempre Nosotros. Cada día de espera fue un tormento, primero el alcohol, después la depresión, el deseo de morir y finalmente la aceptación. Sin noticias, sin ninguna esperanza, todo fue tan rápido, tan sencillo, tan frió y tan sin importancia al parecer.
Mando mil cartas, cientos de telegramas, hablo con sus amigos, su famiila y al final ella apareció para decirle que podían hablar un jueves en aquel restaurante de comida mala pero que la gente visitaba por ser extranjero. Ese día se consagro a Dios y a la virgen de Fátima, tomo el rosario de su madre, se baño, se perfumo y uso su mejor traje. Quiso comprar flores pero todo estaba cerrado, la esperaba afuera pero se desplomaba por la ansiedad entró en el restaurante y pidió un te caliente.
Ella entro, le arrojo algunos encargos que le traía de su viaje y el comenzó a tratar de explicar. Ella le mataba con la mirada, el se sentía morir, quería llorar, quería decir tanto pero no pudo. Ella se levanto, el tras de ella, El le grito desde su interior en la calle: No nos dejes! Mientras ella partía al encuentro de una amiga, no tenía tiempo para lo que FUE.
Se despoblo de rodillas y murío ese día la causa; un corazón roto. Su alma se quedo en el la tierra y en noches que ella no podía dormir el la acompañaba cantandole al oido. Cuando lloraba en días fríos el la abrazaba y le acariciaba sus pies despacio. Cada vez que se desalentaba de la vida el dibujaba caras felices en su espalda y le hacía rercodar un chiste que le hacía reir. El se quedo con ella hasta que ella envejeció y murio. Ella al salir de su cuerpo le dijo: Que grata sorpreza donde estuviste todo una vida? El contestó: Siempre contigo, solo que en silencio, esperando volver a ver tu alma y no tu desprecio.
miércoles, 16 de junio de 2010
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