lunes, 13 de septiembre de 2010

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6 meses atrás:

Batarsaya recordaba. En una de esas largas esperas en un aeropuerto una mano me toco el hombro. Eres tu! me dijo, no lo puedo creer pero como en este lugar. Tanto tiempo había pasado, tantas noches sin dormir, tantas lágrimas, tantas ganas de llamarla para encontrarla aquí en tierra neutral. Ella preguntó sobre mi vida y yo no quise saber mucho de la suya. Me veía diferente, cabello largo, un poco más flaco, pero al final, seguía siendo el mismo. Mis ojos tienen esa fatalidad de no poder mentir cuando amo. Ella dijo: Jamás llamaste ni escribiste, yo no lo hice porque pensaba que me odiabas. El respondió: Odiar es una palabra muy fuerte pero al parecer yo pensé lo mismo.

Los vuelos esperan ella partía yo debía tomar el mío. Se despidió con esa sonrisa que solo ella sabe tener y me dio un papel con su número. Mientras caminaba a su destino me dijo: yo te escribo moviendo su mano.

6 meses más tarde Batarsaya esperaba a ese amor perdido en un restaurante pero no pudo más, dejó las flores sobre la mesa y una nota: No puedo perderte de nuevo, mientras ella enviaba un mensaje por celular que decía: Tengo miedo de ir y no querer volver. Al final se encontraron en la calle. Esta vez el no le grito desesperado: no te vayas. Sino sus cuerpos se acercaron y se dijeron un aun te amo.

6 meses después de ese encuentro parece ser que lograron ponerse de acuerdo los miedos, la ansiedad y el pasado con el amor. Hoy juntos, los dos recorren el camino que les estaba destinado desde el principio. Simplemente amarse para siempre.

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