Recordó que había conocido a esa persona en China y aunque no entendía el porque de los mensajes el solo hecho de imaginar esa posibilidad le hizo pensar que había sufrido mucho en comparación a lo que vendría. Si bien estaba orgulloso de haber dado su alma y vida por un amor que no fue, al parecer a su próximo amor le entregaría no solo su ser, sino sus sueños. Esta vez labraría un camino de dos, basado en miradas y no en palabras.
La semana siguiente, Joshua tomaba la mano de la que sería la protagonista principal de la obra de teatro llamada: Su vida.
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