lunes, 18 de octubre de 2010

Danza

El Sol coqueteaba con la luna al atardecer. De a poco. se volvía naranja al ver que la luna le correspondía. La luna se palidecía al obscurecerse el cielo y las nubes ensalzaban a ambos con canciones de algodón. El sol caía suavemente buscando una cuna entre las montañas y con sus últimos rayos gritaba: Mi amada luna, esta noche brillaré en otro continente esperando esta danza celestial. La luna le respondía diciendo: Esta noche viajaré iluminando los besos de los amantes para abrazarte en un nuevo amanecer.

Algunos días mas tarde, la luna y el sol, se ponían de acuerdo. Danzarían más cercanos en una cita llamada eclipse y harían el amor entre las velas de las estrellas.

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