....Según el científico Raphael Bousso el tiempo y el espacio se detendrían en unos 3700 millones de años.
Santiago tenía 16 años y estaba nervioso. Saldría con la mujer que le había inquietado el corazón y tuvo que cruzar mil circunstancias para que eso pase. Desde convencer a su padre para que le preste el auto, mejorar sus notas en el colegio e incluso debió cortar el césped de los vecinos para tener un poco más de dinero para una cena.
Esa noche el acné por el estrés aparecía pero un poco de maquillaje de su madre cubriría la cuartada, perfume, ropa nueva, y flores en una frase "el crimen perfecto". Ella salió radiante, bella, con rizos dorados y esos ojos verdes que solo las gitanas saben tener.
Subió al auto, la noche fue perfecta y un poco antes de las 12, en una calle apartada con vista a la ciudad, el ponía una canción que poco entendía, pero que sabía hablaba de amor. Tomo su mano y de a poco toco sus labios sin saber que hacer. Cerro sus ojos y solo dejó que el instinto hable por el. Fue su primer beso.
Ese instante la teoría de Bousso podía entenderse de manera plena. El tiempo y el espacio se habían detenido, todo en unos segundos dentro de un beso y en un explosivo momento de amor.
19 años después Santiago miraba a las estrellas y sonreía recordando ese momento. Se preguntaba si podría sentir de nuevo el fin del big bang, quizá en otro tiempo, con una nueva gitana de ojos hechiceros.
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