viernes, 1 de octubre de 2010

Destino.

Amerip seguía a las estrellas en el desierto. Caminaba sin rumbo pero seguro que el cielo le hablaba en cada paso. Pasaron los días, las semanas y los meses, pero al final no encontraba su destino. Al final agotado se arrodillo en la arena y grito a la noche: Tu mi compañera nocturna que cobijas mis pasos y cubres mis sueños, dame una señal para no perder la fe. Ese instante las nubes se retiraron y le dejaron ver una luna roja llena y radiante.

Amerip siguió caminando y al llegar a la cima de una duna pudo ver que el mar estaba frente a el.. Todo el camino recorrido sin aparente razón, ahora tenía sentido. En la orilla tomo un barco que lo llevo a un puerto lejano.

Al bajar vio personas con rostros extraños y una cultura peculiar. Al pisar esa tierra supo que si bien no era su destino final ese lugar la daba la oportunidad de ser mas. Poco tiempo después tomaba un nuevo barco, esta ves con rumbo a casa. Su destino siempre estuvo junto a la patria que amaba, solo que debía ser mas para poder cambiar su historia.

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