viernes, 27 de agosto de 2010

Caballero Herido.

Habían pasado algunos meses y el caballero tigre, aun sentía tristeza. Podía ver aquella cicatriz cerrada, pero aun quemaba por dentro. Había puesto su corazón en aquella batalla, pero al final la herida fue muy profunda para continuar luchando. La armadura no sufrió daño sin embargo la lanza penetró una costura y le desgarró el corazón de manera abrupta.

Había pasado tiempo y si bien su cuerpo sanaba de a poco su alma seguía sufriendo recordando el fracaso. Todo los días se cuestionaba si realmente lo había dado todo. Como es que había podido perder y casi morir. Valía la pena haber casi muerto? Acaso su corazón no era digno de luchar ese día ? o quizá tuvo poco valor para continuar hasta el final.

Hoy volvía a ponerse la misma armadura, esta vez para un desfile y no una batalla. Se sentía incomodo aunque ya lo había echo antes. El calor le asfixiaba, su caballo estaba brioso y aunque había muchas personas se sentía solo.

De repente tomo su caballo lo impulso a salir de desfile y siguió por un camino que lo llevaría lejos del reino. En la noche junto a su caballo rezaba al cielo y pedía: Dios dame fuerza para luchar por un nuevo reino y un nuevo corazón. Ese día Dios le dijo en sueños: Al dar tu corazón en la batalla has hecho a tu destino más grande. No has perdido nada, olvidaras un reino para luchar por un mundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario