lunes, 2 de agosto de 2010

Cartas.

Muchas veces pasan por mi cabeza cartas imaginarias que hablaban de ti. Es una costumbre comenzar mi día con la frase Querida y tu nombre, como empezando una carta que al final no termino ni envío. A veces peleo con mi corazón que reclama saber de tu vida, pero siento que he cambiado. Ya no busco tu nombre sino tu recuerdo. Quizá deberíamos salir a cenar tu recuerdo, mi corazón y yo. Así quizá podríamos ser amigos y hasta podríamos brindar por tu felicidad y en tu nombre.

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