Jhon miraba a Jessica con esos ojos de amor que solo los amantes reconocen. Se veían poco, pero en cada encuentro fundían sus cuerpos y sus almas. Poco tiempo después Jhon tomaba un barco a las Américas y Jessica lo despedía en el muelle. Sin promesas, sin direcciones para enviar cartas, sin lagrimas. Solo sus miradas entrelazadas que gritaban no te vayas. En la noche en la cubierta Jhon miraba el cielo y contando estrellas pensaba: Si Jess me hubiera dicho que me amaba, quizá aun estuviera a su lado. Mientras Jessica aun en el muelle hablaba con las olas y decía: A pesar de no haber hecho promesas en nuestro amor estará aquí, para ti, por siempre.
miércoles, 11 de agosto de 2010
Muelle.
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