lunes, 30 de agosto de 2010

Reflejos.

Llovía mucho para ser verano. Los árboles se agitaban, la gente corría a buscar refugio y yo pensando en lo que jamás fue.

En mi habitación las gotas pintaban mi ventana y dentro de ella apareció un fantasma. Su cara era triste y melancólica. Sus ojos decían pasado y su boca decía dolor. me acerque para conversar con el, cuando vi que era mi reflejo en el cristal. Tuvimos una larga plática mientras duraba la tormenta. El reflejo me contaba de su pena y yo escuchaba comprensivo. Pensamos abrir una botella de vino pero la lluvia cesaba de a poco. Mientras el sol salía, el reflejo desaparecía diciendo: te veré en otro momento de nostalgia, mientras, trata de hablar menos con fantasmas y habla más con los reflejos de carne y hueso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario