13.000 años atrás Atenea, una botánica marciana, tomaba el último transporte que la llevaría a un planeta azul. Ella era parte de una misión que colonizaría un nuevo mundo para salvar la cultura marciana. Su civilización sería destruida por la erupción del volcán Olimpo en pocos meses. En su asiento, a la espera de partir, abrió una carta que Apolo, un artista del cual siempre estuvo enamorada, le dio antes de partir. La carta decía: Esperaré por ti, mirando al cielo por siempre.
Hoy, la mayoría de colonos de Marte creen que la cara es la tumba de algún rey, cuando es el gesto de un artista enamorado que prometió esperar a su amada por siempre.
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