Después de algunos vasos de rocío y ya un poco alegres, el escarabajo dijo: Olvida lo que diga la colmena. Un día estuve en un lugar que los humanos llaman aeropuerto. Un humano daba una clase sobre aerodinámica. Si le hubiese hecho caso, ningún escarabajo debería poder volar.
La palabra imposible parece ser la favorita de los expertos y los pequeños de corazón. La reina hormiga ahora tiene un rey plebeyo y el escarabajo es el ministro de asuntos difíciles para sabios y faltos de fe.
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