lunes, 23 de agosto de 2010

Deseo

El maestro Zen decía a sus alumnos: La tristeza se da por el DESEO. Si se suprime el deseo se suprime la tristeza. Hay que dejar fluir los sentimientos como se deja fluir el agua. Dejar pasar sin aferrarse a nada.

En la noche el maestro miraba a la luna y con lágrimas le oraba. Luna, tu que eres mi cómplice y compañía, da alivio a mi deseo de volver a amar y calma a este sentimiento que como agua represada inunda mi ser.

Una ardilla al escuchar estos ruegos pensaba: Al parecer, hasta para los maestros Zen es difícil espiar el deseo de entrega, cuando están enamorados.

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