Hans había estado borracho 7 días, su amada había partido a Londres dejándolo solo. Recordaba esa última vez que la vio, tan diferente, tan distinta, tan vacía. El aun la amaba y no podría soportar el dolor de estar separados. Tambaleando por las calles de Frankfurt entró a un lugar donde podía seguir ahogando sus penas. En una mesa había una muchacha que tomaba una gran cerveza, en una sencilla mesa en el rincón.
Hans se sentó a la mesa y le invito un trago de hiervas eso era fuerte como fuerte era su tristeza, la muchacha acepto y tomaron juntos toda la noche. No se hablaron pero al final las dos almas eran iguales, sus ojos apagados, sus labios sin sonrisas sus miradas en el piso. Al final de la noche durmieron en la misma cama pero el no la toco. Al siguiente día ella se había ido dejándole solo una nota que decía: Esta noche te ame con el corazón, no por haberme besado o dado flores invitado a cenar o decirme palabras de cariño, te ame por haber compartido mís penas en silencio..
lunes, 15 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario