Un hombre preparaba su casa para recibir a la que sería su esposa. Puso flores, limpio su sala y coloco mil velas en su habitación. El hombre paso incienso por todos los lugares de su hogar para bendecir el espacio, que nunca más sería de uno, sino de dos almas que vivirían juntas por siempre.
El hombre se puso una túnica blanca y abrió su mejor vino para la ocasión, encendió el fuego para que ella no padezca frío y dio una plegaria de agradecimiento a los cielos.
Un vecino que pasaba cerca le pregunto al hombre: por que haces esto? no conozco que has conocido mujer. El hombre muy contento contesto: aun no la conozco pero celebro hoy! que esta viva y me espera para juntos encontrarnos al despertar.
lunes, 15 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario