lunes, 15 de marzo de 2010

El Jefe militar y su Hijo.

En el reino de Aknor, un Militar que fungía de diplomático de una pequeña nación vecina protestaba junto a su hijo de forma airada a un mercader que hace más de un año les había vendido una alfombra para su lujosa casa.

El militar amenazó con matarlo si es que no le retornaba su dinero. El mercader insistía que la compra fue hecha hace un año y que la alfombra fue vendida a satisfacción del cliente, pero no pudo convencer al militar que cada vez se irritaba más. Al fin el mercader devolvió el dinero y además le entrego una nueva alfombra ya que no quería más problemas.

Tiempo después el militar llego a ser jefe del ejército de su país y su hijo hacía tratos con el reino de manera fraudulenta. La gente al verlos pasar llenos de lujos y mujeres pensaban, ahí va el jefe de nuestros soldados y su hijo, quien tan rico y quien tan hábil como ellos, hay que aprender de su proceder ya que Dios le ha hecho Jefe.

Poco después el país fue devastado por el reino de Aknor, los soldados sabían robar pero no luchar y su pueblo sabía engañar pero no trabajar. Al terminar la matanza un santo enviado por Dios para enterrar a los caídos pensaba: que insensato el pueblo que elogia a los malvados y no a los hombres de bien, hoy nadie derramará una lágrima por esta nación que decidió ser injusta.

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