Un mono pasaba todo el día en su árbol pensando que tan poco le faltaba para ser humano. Tenía dos ojos, dos orejas, dos manos, podía caminar parado, utilizaba herramientas, reía, lloraba y amaba y odiaba, incluso podía hablar con otros monos.
Frente a la rama donde el mono pensaba, pasó un cortejo fúnebre, la madre del muerto lloraba desolada por su hijo que había sido asesinado por un vecino que le adeudaba dinero. El mono al ver la triste escena se dijo. Ahora se en que somos diferentes, los monos jamás mataríamos a un hermano.
miércoles, 17 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
:)
ResponderEliminar