Luis XIV el rey de Francia, había convocado a todos los que se habían inscrito como expertos en palacio. El reto era superar los logros de su abuelo y llegar a ser el más amado rey de la historia de Francia. Se presentó el experto económico y dio las recetas para que el país sea rico en corto tiempo, luego se presentó el experto social que sabía lo que el pueblo quería y que acciones se debía tomar para tener un pueblo unido. Así mismo se presentó el experto en relaciones internacionales y tenía la receta para que ni España y Prusia se metan con la gran Francia, finalmente se presentó el experto médico que podía dar salud a todo el reino.
Algunos años más tarde Luis XIV era despojado del reinado y llevado a la guillotina. Mientras resaba ,el verdugo curioso, antes de jalar la palanca que le quitaría la vida pregunto: como un rey puede ser decapitado como un delincuente? En que ha fallado? El rey contesto: Confié como un ciego en demasiados expertos.
Siempre hay que dudar de aquel que se dice ser experto y pregona lo que quizá carece, no es suficiente ser sabio en una ciencia por haber leído todo sobre ella, sino moldear con las manos lo que en teoría suena muy fácil.
lunes, 22 de marzo de 2010
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