sábado, 27 de marzo de 2010

El confesionario.

Un cura dentro de un confesionario escucho a un hombre decir: Bendígame padre porque he pecado. El cura le dio la bendición y le dijo: cuéntame tus pecados. El hombre deseperado comenzó a decir: he perdido el rumbo y no se qué camino tomar, me esfuerzo por ser feliz y encontrar una dirección, pero mis esfuerzos al final lo que provocaban es que mi corazón se confunda. Pierdo el tiempo pensando en el pasado y vivo en permanente melancolía.

El cura extrañado de tan extraña confesión y al no encontrar pecado, volvió a preguntar: cuáles son tus pecados? El hombre continuó, no sé quién soy y ya nos se que busco, perdí mi mundo, mi vida y mis objetivos. El cura salió del confesionario y no encontró a nadie, más que a un hombre sentado al final de la iglesia con los ojos con lágrimas y rezando.

El cura se acerco al hombre y le dijo: Acaso tu no estabas confesando tus pecados en mi confesionario? Y el hombre contestó: no padre siempre estuve aquí pero mi alma esta tan desesperada por un rumbo que seguro sus gritos llegaron al confesionario.

El cura tomandole de la mano dijo: No hay nada que confesar solo deja de buscar un porqué y deja esta vez que la vida te sorprenda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario