lunes, 15 de marzo de 2010

Promesas

Un muchacho se sentó en la ciudad de YORK al pie de la estatua de Constantino. Saco su teléfono y comenzó a hablar con alguien diciéndole: Prometo amarte y jamás te dejaré. Después de algunos minutos el muchacho se levantó para ir corriendo en busca de su amada. Mas tarde una mujer le decía a su pequeña hija: Te prometo que al llegar a casa te daré algo rico que comer. Al caer el día una anciana le decía a su perro, prometo que nunca estarás solo. En la noche La estatua sentada y pensativa, ya sin visitantes decía: Como han cambiado las cosas y que promesas más extrañas las que oigo todos los días a mis pies: yo solo hice una promesa que cumplí con mi alma: Unir a una nación y jamás dejar mis sueños…

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