lunes, 15 de marzo de 2010

Tesoro en el desierto.

Un muchacho caminaba junto a su perro, su camello y sus libros por el desierto. Estaba esperanzado en encontrar un tesoro perdido del que había escuchado. Paso muchos meses buscándolo y al final, su perro murió, su camello era muy viejo para soportarlo y había leído una y otra vez los libros que había llevado consigo.

Un día llego a una carpa donde el jeque Aroan le invito a sentarse, a tomar agua y comer un poco de pan. El joven le conto al jeque sobre el tesoro del desierto y cuantas penurias había pasado para al final haberlo perdido todo. El jeque lavo los pies del muchacho y le dijo: no has perdido nada, aun tienes una cabeza y dos manos, mañana iras por un nuevo camino y buscaras un verdadero tesoro: una compañera, pocos pero buenos amigos y fe en todo lo que toque tu vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario