martes, 16 de marzo de 2010

Destino.

El Rabí bendijo a Eliaja y le había dicho: tu destino esta claro, ve y conquista el mundo. Eliaja se sentó afuera de la sinagoga y espero su destino. Pasaron los años y Eliaja envejecía y vivía de la caridad del templo. Poco después un santo paso cerca y le pregunto: Que haces aquí fuera del templo, acaso no tienes manos para trabajar o estas enfermo? Eliaja contestó: el Rabí me ha bendecido y espero mi destino el cual es conquistar el mundo. El santo vio a sus ojos con ternura y le dijo, Dios nos ha dado la libertad de elegir y construir un destino, el hombre es el que provoca las coincidencias y es el universo el que habla cuando el hombre provoca la marcha de un pensamiento. Uno es el destino, para bien o para mal tu camino es solo tuyo.

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