En la ciudad de Ginebra había una princesa que estaba aburrida de comer quería algo nuevo. Se llamó a todos los grandes chef de Europa para que le ofrezcan platillos exóticos y maravillosos, pero estos no provocaron el apetito de la princesa.
Al final del día una pequeña chef inexperta presentó un plato extraño, eran camarones con mango. La princesa se extraño de este plato tan raro y le pregunto a la chef, cual es el ingrediente que haría de este plato diferente? La pequeña chef contesto: el coraje y mi tenacidad de haberme presentado ante su majestad. La princesa probó el platillo y le pareció delicioso. En nuestros días solo la realeza conoce la receta.
miércoles, 17 de marzo de 2010
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