Era junio del año 2012 y la ardilla pepita proponía en la asamblea de ardillas que se saque todas las reservas de bellotas ya que había escuchado que las mariposas habían sabido que unos humanos predecian que en diciembre el mundo acabaría. Por este motivo las mariposas comenzarón a robar la miel de las abejas a esclavisar a los pulgones de nectar y a consumir toda flor que encontraban a su paso. Si los humanos decían que el fin estaba cerca debía ser cierto.
Pepita exigió con firmeza que repartieran las reservas de bellotas ya que al final todo acabaría. Mejor era disfrutar el hoy y atragantarse de alimento que esperar el fin guardando algo que ya nadie disfrutaría. El futuro ya no existía así que será mejor alegrar los corazones y olvidar el trabajo, las responsabilidades y simplemente vivir un día a la vez.
Todas las ardillas estaban agitadas y había una tensa calma que incomodaba incluso a las copas de los árboles. La más anciana de las ardillas al ver el caos que se aproximaba dijo: Podríamos hacer caso a los humanos y repartir hoy el alimento, pero y si los humanos no tienen razón, moriremos en el próximo invierno. Así mismo agrego: No sucumbiremos por el fin del mundo sino por nuestras propias acciones al ser más que ardillas mariposas atolondradas e insensatas. Las ardillas escucharon a la anciana y Pepita dijo: Perdón por haber profetizado un futuro con rumores, cuando es el gran Dios el único que nos puede quitar la vida.
Pasaron los meses y nada paso ,el mundo jamás acabo. Las ardillas tenían alimento para el invierno y todo estaba en calma en el bosque. Al contrario, en la ciudad de los humanos, había crimen, violencia y pobreza. Estaba claro, los humanos no había actuado como ardillas sino como mariposas.
lunes, 29 de marzo de 2010
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