martes, 30 de marzo de 2010

Mi amigo en el Tren.

En un invierno no tan frío, mi avión se detuvo en la ciudad de Ámsterdam por 14 horas. Como muchas de las personas que arriban a ese aeropuerto, uno de los más grandes del mundo, bajan a la ciudad queriendo ver los canales, las calles angostas, las pintorescas casas y las famosas vitrinas.

Tomé un tren que me llevaría a la ciudad desde la Terminal área y un hombre me preguntó: Este es el tren que va Ámsterdam? yo conteste: CREO QUE SI!. Llegamos a la ciudad y comenzamos a recorrerla, el era un ingeniero de sistemas que regresaba a casa desde Arabia Saudita donde el era, mientras yo me consideraba un idealista que viajaba a China para corroborar si era cierto, aquello de que solo se necesitan 7 días en ese país para escribir un libro.

Al final del día nos hicimos muy amigos regresamos a la Terminal de Shipol, el tomo su vuelo yo el mío, lo más seguro es que jamás volvamos a saber el uno del otro. Seguro el esta con su familia en Estados Unidos y yo pues aun con mis sueños de cambiar las cosas.

Lo interesante de esta historia es que no importo que yo sea cristiano y el musulmán, que el vaya a Estados Unidos y yo a China o que yo adore la cerveza y el solo tome café, sino que la globalización hace mucho más por las personas que por la economía y seguramente mis nietos veran un mundo totalmente unido.

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