lunes, 15 de marzo de 2010

EL CIEGO

Emiaj, el ciego de la ciudad de Karare había escuchado sobre una princesa que era tan hermosa que ningún hombre podía ver su rostro ya que morirían de la impresión. Tomo una pluma y un papiro y le escribió un poema. Fue a verla a palacio pero los guardias le impidieron entrar, más en ese instante el carruaje real pasaba y la princesa hizo llamar al hombre que suplicaba entrar. El ciego tomo la mano de la princesa le entrego el poema y le toco el rostro. La princesa prosiguió su camino y el ciego quedo estupefacto: que hermosa es la princesa, la he visto con los ojos de mis manos, he podido conocer su esencia pero si es tan hermosa por que la he sentido tan triste, ciertamente no hay nada más doloroso que ser un árbol lleno de frutos y que nadie los recoja.

.... Tranquila mi princesa amada que llegará el día en que los hombres no mueran al ver tu rostro sino que se regocijen al ver tu alma..

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