En Atenas, la democracia debía ser reformada después de haber perdido la guerra del Peloponeso. Esparta había ganado y ahora se debía tener nuevas reglas. Treinta nobles magistrados se pusieron el objetivo de sacar adelante a la ciudad y por eso reformaron la constitución otorgándose poderes supremos. Esta práctica era llamada oligarquía, es decir el poder en pocas manos. Los treinta magistrados no eran corruptos, eran doctos y tenían un corazón leal a su país a pesar que tenían la protección de una brigada espartana que controlaba sus acciones.
Los 30 eran carismáticos y ofrecían al pueblo placeres, pan, vino y pimienta. Lo único que pedían a cambio era sumisión. Los 30 magistrados podían condenar a muerte a cualquier ciudadano, excepto a 3000 griegos que era la lista de los que podían votar, hecha por ellos mismos.
Una noche el aprendiz Estelos, caminaba junto a su maestro, un sabio de Tebas, al ver que la gente estaba contenta le preguntó: Si el pueblo está feliz porque tu estas en contra de los 30 magistrados? El ancianó acotó el pueblo que ahora ríe por pan y vino pero ha sido despojado de su libertad, mañana llorará en las tubas de sus hijos. Meses más tarde muchos atenienses huían, eran encarcelados o eran muertos solo por pensar diferente.
Los 30 magistrados pasarían a la historia como los 30 tiranos y desde entonces se les conoce así a los que roban la libertad del pueblo con regalos y sonrisas...
viernes, 26 de marzo de 2010
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