El joven Masahiro leía en un libro de psicología y en una de sus páginas decía: Según Freud la melancolía es el estado permanente de tristeza. Al leer esto pensó: Si Freud tiene razón yo vivo en ese estado de ánimo desde hace mucho tiempo. Vivo en el pasado, tengo discusiones con fantasmas y cuestiono de manera interminable el porqué de mi soledad. Cada paso duele y en ciertas ocasiones siento sus manos junto a las mías y le pregunto: que hace, donde está y porque no llega a mi encuento. Es que fui tan poco, fui tan intrascendente, como pudo haber amor si hoy todos sus recuerdos duelen y no me dejan vivir. Masahiro abrió su Futon, lo hecho en el piso e intento dormir sin mayor resultado hasta bien entrada la noche. Al fin cuando se quedo dórmido, la melancolía entro junto con la alegría al cuarto.
La melancolía acaricio la cabeza de Masahiro y dijo: Quien es este tal Freud que confunde a Masahiro, la melancolía no es la tristeza permanente sino solo es un momento de preparación para que TU! Alegría, puedas entrar a la vida de los humanos.
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