Era el tercer examen que Akina tomaba para intentar ser sacerdotisa del díos Atón. Ella había fracasado ya 2 veces y es que el egipcio no era su lengua materna, ella había venido de Ur hace ya 10 años y tenía que trabajar para vivir y no podía estar todo el día memorizando las más de 1000 tablas de versos que las oraciones de Atón contenían.
Había soñado con ser sacerdotisa y a pesar de sus fracasos anteriores nada le impediría esta vez serlo. Se sentó, respiro profundamente y comenzó a dar su tercer examen, su esposo Janan le esperaba a las afueras de la ciudad y durante dos día que duró el examen acampó en el desierto.
Al tercer día Akina vio a Janan y el le pregunto: Como te fue? Ella no sabría los resultados si no hasta la cosecha de verano por lo que dijo: todo esta en manos de Dios, a lo que Janan replico: Si pasas esta ves festejaremos con asado de oca, cerveza y vino y si no, lo harás de nuevo. Al final la misión de los fracasos es recordarnos cuan desesperadamente queremos alcanzar un sueño.
miércoles, 17 de marzo de 2010
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Cuando surge una situación nueva en la vida, es necesario confiar en que Dios va a satisfacerla de acuerdo a SUS designios!!!
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