domingo, 21 de marzo de 2010

La restauración Meiji.


En el siglo 19 después de varios siglos, Japón abría sus puertas al mundo. Demasiado tiempo había estado aislado y el gran emperador Meiji decretó:

1. Establecer muchas asambleas para deliberar sobre los asuntos importantes.
2. Todas las clases debían involucrarse en los asuntos del imperio.
3. No habría restricciones de clase social para obtener un trabajo.
4. Se reemplazaría las costumbres malvadas por leyes de justicia.
5. Se buscaría el conocimiento en todas las partes del mundo.

Solo en 4 años Japón se enfilaba a ser una potencia mundial y sus ciudadanos ya despojados de clases sociales, orgullosos se veían así mismo como una nación fuerte, noble, guerrera y destinada a ser grande.

Dos cientos años más tarde en una pequeña nación de Latino América un joven presidente recién electo decretaba:
1. Establecer una nueva asamblea para discutir los asuntos no tan importantes de la nación.
2. Solo los que son parte del partido único pueden involucrarse en los asuntos del país.
3. El trabajo lo proveerá el estado a los jóvenes que sean parte, amigos o parientes del nuevo gobierno.
4. Se reemplazará las viejas costumbres con otras más viejas e imprácticas.
5. Se buscaría el conocimiento propio ya que la nación es suficientemente soberana, digna y no está sujeta a ninguna idea nueva o extranjera.

El espíritu de Bolívar quien había dado el don de la libertad a esa nación se encontraba de visita en Ikebukuro cerca de Tokio para cenar con el espiritu del Shogun Masamune . El Shogun fue un extraordinario emperador que intentó, con la internacionalización de su país, hacer un gran cambio el mismo que Meiji lograría con tenacidad y decisión.
Bolívar un poco frustrado, ya que el plan que había pensado para esa nación era otro, le invitó un trago a Masamune y le dijo: Tengo envidia de tu país ya que veo que tu nación ahora maneja parte del destino de la humanidad; con su tecnología y nuevas ideas.
Masamune viendo con ternura a Bolívar le dijo: Meiji y yo solo dimos algunas ideas para que el pueblo pueda hacer lo que considera importante para sus vidas. Quizá tu pequeño país perderá un poco de tiempo pero seguro algún momento vivirán una restauración como la de Japón no solo para crecer como economía sino para una restauración en mentes y corazones.

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