Jean Batist, había encontrado el amor en una mujer que le llenaba el corazón. Su vida eran sus ojos, sus palabras ley, sus pasos los suyos. Ella le amaba y el la adoraba. El escribía cada noche poemas de amor y le hacia el amor todos los días mientras su alma se elevaba al cielo en cada suspiro. Una noche la amada jamás regresó, nunca más supo de ella, solo que estaba bien en otros brazos. Jean Batist sintió morir y su cuerpo comenzó a perder peso, las cosas que antes eran música hoy eran drama, como había podido irse si el le adoraba?
Pasó el tiempo y la vida siguió, nadie puede llorar por siempre!, nadie podía amar para siempre! se decía. Enfermo y desaliñado un día en Marcella encontró a una joven llorando en el puerto; Que te pasa niña le pregunto? Ella le respondió: mi amado se ha ido y hoy sola debo vagar por el mundo recordando su presencia.
Jean Batist recordó a su amada de la forma más intensa y solo se dijo así mismo Porque el amor se aleja y deja su perfume en las manos del desolado, por que el amor muere dejando su fantasma en los corazones abandonados, porque si ha pasado tanto tiempo aún al cerrar mis ojos la recuerdo y siento sus brazos apretando mi cuerpo, que difícil y que democrático es el amor que me toco a mi, hoy un vagabundo y le ha tocado a esta princesa que hoy tiene el mar en sus ojos….
viernes, 12 de marzo de 2010
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