… Un sabio alardeando de su conocimiento, daba un discurso al pueblo poco ilustrado de Otiuq. La muchedumbre escuchaba atenta historias del mar y como las estrellas podían aun brillar a pesar de estar muertas y como el hombre sería en algún momento Dios.
Paso por la plaza donde el sabio daba su discurso un mendigo, Al escuchar las frases del sabio solo pensó: .. ahí va otro que mendiga , solo que no por comida sino para alimentar su espíritu de vanidad..
viernes, 12 de marzo de 2010
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