martes, 20 de abril de 2010

Aullando.

Un día caminaba por el bosque y una jauría de lobos me acorraló. Al estar roto el corazón les dije: Mátenme y coman mi carne que ahora no siente nada. Acaben con el vacío de no tenerla y con los sueño que nunca fueron. Al verme tan triste, los lobos se acercaron y me dijeron: hermano hoy calmaremos tu sed de olvido aullando juntos a la luna.

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