lunes, 12 de abril de 2010

Venta de conciencias.

Comprendo que un hombre o mujer venda su cuerpo por hambre o quiza por su familia, pero no comprendo a aquellos que se venden por un gran sueldo o por poder. Nada peor que la prostitución de las conciencias. Espero recordar siempre lo enseñado por mis padres: jamás cayes, ni cambies tus ideas, ya sea por dinero, por besos o un gran trono.

No hay comentarios:

Publicar un comentario