El poeta escribía sus versos melancólicos y una que otra lágrima cruzaba su mejilla para acabar en el papel que llamaba pañuelos para el alma. La tinta describía cada pedazo de su ser y cada punto y coma trataba de dar por terminado su dolor.
Una muchacha entró a la habitación y viendo al poeta llorar le dijo: Acaso todos tus poemas son tristes? A lo que el poeta respondió: todos a excepción del poema que acabo de escribir dentro de mi corazón, al haberte tomado la mano.
lunes, 19 de abril de 2010
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