Sofia tenía 19 años y se sentía mal. Su amor de la juventud partía en un viaje y ella se quedaría sola recogiendo sueños en el mar. Pasaban los meses y ella sufría a diario. Algunas veces era tan intenso el dolor que le dolía el pecho y le estrangulaban los recuerdos.
Un día su abuela fue a su casa y Sofia le dijo: como puedo seguir así , han pasado meses y no logro ser yo misma. Cuando pensé estaba curada su nombre aparece en cada esquina y enferma mi cuerpo al escucharlo. La abuela que era sabia le dijo: dejarás de llorar, con el tiempo nos cansamos de estar tristes, pero solo con el pasar del tiempo. Sofia abrazo a su abuela con la promesa que pronto estaría bien.
La abuela se despidió y comenzó a caminar por la avenida. Sacó de su bolso una foto de su esposo muerto y sentía: Hay viejo, han pasado 20 años pero como quisiera que estuvieras aquí.
martes, 20 de abril de 2010
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