Un lagarto era amigo de un chimpancé. La selva no entendía como el simio podía llevarse con tal reptil, al final el vivía en el pantano y el en los árboles. El lagarto era casado y el chimpancé pues un enamorado de la vida. Salían de vez en cuando y se festejaban con agua de coco fermentada y a veces con licor de bananas.
Mas allá de salir y compartir los problemas y las alegrías de la vida, su amistad se resumía en que el chimpancé creía que su amigo no derramaba lágrimas de cocodrilo y este a su vez, le creía al chimpancé que sus ideas no eran simples monerías
jueves, 8 de abril de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario