Otro día más acostado en mi cama y sin ganas de levantarme, me decía con mucha insatisfacción. No hay peor día que el domingo. Todo está cerrado y las cosas van lentas. En la televisión no hay nada y todo el día se ve pesado y sin gracia.
Algunas personas intentan minimizar este día comiendo en familia o poniendo su pasión en un estadio, pero ese no es mi estilo. Ver películas o cocinar son opciones, pero al final el vacio sigue ahí y la tristeza ahora tiene un compañero que se llama aburrimiento.
Salgó a caminar,voy recorriendo mi pasado, vaya y como la quise. Una sonriza de nostalgia cubre mi rostro y digo: Hasta me gustaba el domingo, quizá porque le cocinaba y le besaba hasta dormirme en su pecho.
Melancolía siempre melancolía, paso por una iglesia y como todas las semanas, aquel hombre en una cruz me dice: Quizá el domingo sería menos aburrido si volvieras a visitarme…
domingo, 4 de abril de 2010
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