Julián vivía en melancolía. Plasmaba en poemas su locura, caminaba hasta agotarse para alejar el pasado y salía con muchas mujeres para soñar por unos momentos que todo estaba bien. Un día todo dejo de importar,tomo un bus que lo llevaría muy lejos y se fue. Llegó a una ciudad remota que tenía un gran parque con un lago. Julián llegó a la orilla del lago, se arrodillo y empezó a llorar.
Una trucha que nadaba cerca se le acerco y le dijo: Deja de impregnar de dolor al lago con tu llanto, espera que llueva. Entre la lluvia nadie notará tus lágrimas y tu cruz será más liviana. Julián furioso reclamó a la trucha diciéndole: Tu que sabes de llantos. Julián amenazó con sacar al pez del agua y se marchó.
La trucha muy triste pensaba: Si el supiera que parte de este lago se lleno en el momento que me rompieron el corazón, quizá hubiéramos esperado a la lluvia juntos y hasta hubieramos compartido nuestras penas.
jueves, 29 de abril de 2010
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que gran verdad. Las penas compartidas duelen menos. Pero levantarse, mirar de frente y seguir luchando es solo de UNO MISMO
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