El censor romano era un cargo establecido para cuidar y proteger la moralidad pública. Era un cargo que duraba 5 años y eran dos los que lo ejercían en caso que uno de ellos sea débil en sus juramentos de proteger la integridad de Roma.
El fantasma del Censor Romano Claudio Publio caminaba por las calles de una ciudad andina y vio que a pesar que el gobierno despilfarraba el dinero y el presidente mucho hablaba y poco actuaba nadie se sorprendía. Siguió caminando y vio que la justicia de ese país estaba comprada y que los pocos jueces honestos callaban o se rendían y a pesar que todo el mundo lo sabía a nadie le importaba.
Vio que las elecciones eran falsas y que incluso muchos pregonaban títulos que no les pertenecían y fortunas que no heredaban sino robaban, pero el pueblo seguía sin sorprenderse.
Claudio comenzó a buscar un censor en ese país pero los buenos hombres que encontraba estaban o muy dormidos o muy ocupados para que actúen. La mayoría del pueblo estaba demasiado interesado en ser rico de manera fácil o reinar en su pequeño espacio de poder así que la busqueda fue en vano.
Claudio Publio regreso al cielo y le dijo a su amigo Excipión el africano: Que pena el futuro de ese país que pudo ser más grande que Roma. Parase ser que el deseo de su gente de ser tan poco es más grande que el de trascender.
martes, 6 de abril de 2010
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