La princesa Anviv pedía al poeta. Haz un poema con mi nombre y que toda babilonia escuche de mi belleza, mi inteligencia y mi poder. El poeta mirándole a los ojos le dijo: haré un poema que no hablará de lo que dices ser, sino que hablará sobre la grandeza y fragilidad de tu corazón.
Te amo princesa, pero no escribiré mis frases en una tabla y Babilonia no cantará el poema. Te daré mis palabras en silencio, solo a ti y resumidas en un beso.
jueves, 29 de abril de 2010
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Me encantó....Es el mejor cuento de todos los que he leido.... :)
ResponderEliminarLas palabras fueron hechas para decirlas y los sentimiento para expresarlos...muchas veces un beso no basta y el silencio ensordece el alma.
ResponderEliminarEs hermoso!!! en silencio y con un BESOP!!!
ResponderEliminarMuy bonito, porque a veces las palabras no lo dicen todo
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