En Japón se pinta un ojo de una muñeca que se llama DARUMA y se pide un deseo. Si el deseo se cumple se le pinta el otro ojo y se ofrece SAKE en gratitud a los dioses.
Kenichi hizo un deseo y pinto un ojo de la muñeca. Paso el tiempo y el deseo no se cumplía. Kenichi veía a la daruma y le pedía cada vez con menos cortesía, que le cumpla el deseo si es que quería su segundo ojo.
Una noche Kenichi entro borracho a su departamento, tomó la muñeca e insultándola la tiro al piso y le dijo: Maldita Daruma dame lo que pido o te quemare. La Daruma inquieta le respondió: Lo que pides esta solo en tu corazón y no puedo concederlo.
Kenichi había pedido paz en su alma.
jueves, 15 de abril de 2010
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