miércoles, 28 de abril de 2010

Casandra.

Casandra era hija de los reyes de Troya quien tuvo una relación con el díos Apolo. El enamorado, le dio el don de la profecía. Cuando tuvo el don, ella rechazó al Dios, siendo maldecida por este: Podía predecir el futuro pero nadie le creería.

Un día Casandra visitaba algún país de Latino América. En este lugar se había puesto de moda que el estado asuma todas las actividades de la economía, hasta lustrar zapatos era cuestión de política de estado, se decía.

El presidente pregonaba que el nuevo modelo le quitaría a los ricos y que el dinero sería repartido a los pobres. La tierra era de quien la trabaje y como se necesitaba un estado fuerte, fuerte era el gasto en nuevos autos, armamento, sueldos y asesores.

Los empresarios lejos de preocuparse, se enriquecían más. Parte del nuevo dogma era cerrar las fronteras para alentar a la empresa nacional. Si bien los productos eran caros y malos, pues era un asunto de soberanía.

Casandra comenzó a gritar por las calles que si el país no cambiaba, serían las próximas generaciones quienes tendrían que pagar un alto precio para ser parte de un mundo globalizado, pero la gente le quedaba viendo mal y claro nadie le creía.

50 años más tarde ese país aun se queja sobre sus problemas de pobreza, los empresarios siguen haciendo fortunas con poco talento, y aun hay muchas personas que creen que Casandra solo exageraba.

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