Viviana había conocido a Jacob por cartas. Eran dos corazones rotos que se encontraban en un momento de turbulencia de sus vidas. Ella le decía amor, él le decía vida. El moría por sus labios, ella vivía por su mirada. Los dos se unían por sus tristezas más que por su cariño. Era una forma curiosa de amar.
Un día Jacob la llamo por teléfono y le dijo que aun no podía amarla de forma plena. Aun no olvidaba su amor pasado y los fantasmas le paralizaban y le botaban al piso de donde no podía levantarse y gritar soy libre.
Ha pasado el tiempo y hoy Jacob saldrá con una muchacha que conoció en una fiesta, Viviana parece que se casará con un hombre extranjero. A pesar de esto los dos aun se piensan y sonrien al recordar que mutuamente se dieron fuerza para seguir.
Estos amores que se buscan por penas, usualmente duran poco pero que profundos resultan ser.
domingo, 4 de abril de 2010
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Me estremecio leer esto!!!
ResponderEliminaranaiviv